Tema 1: La filosofía y su contenido


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1.- ¿QUÉ ES LA FILOSOFÍA? DEFINICIÓN, NOTAS ESENCIALES Y ORIGEN

1.a) Etimología: ‘Filo – Sofía’ (Amor o búsqueda del saber)

Tema 1: La filosofía y su contenido

Empecemos por el origen de la palabra “filosofía”. En griego significa amor (filos, filía) a la sabiduría (sofía).Y responde de verdad a lo que es la filosofía: una disposición de búsqueda permanente de explicaciones acerca de la realidad. Querer saber. El término aparece en dos de los primeros filósofos de la historia: Pitágoras (s. VI a Jc.) y Sócrates (s. V a. Jc.) y después ya no dejará de utilizarse. Ninguno de los dos quería ser llamado sabio, sino más bien buscador de la verdad, del saber. Implica entre otras cosas que la realidad siempre ofrecerá nuevos hallazgos, que la tarea de saber es inagotable... y apasionante, siempre llena de sorpresas.

Precisamente esa capacidad para la sorpresa, lo que llamamos asombro o admiración es, según Aristóteles (s. IV a. Jc.) el origen de la filosofía. Es al mismo tiempo reconocimiento de la propia ignorancia y deseo de conocer, de medirse con la realidad para averiguar sus secretos y de este modo situarse ante el mundo, obtener indicaciones que permitan al ser humano orientarse en la vida.

La dimensión de búsqueda, de voluntad, de deseo (filos), indica una cierta implicación de la propia vida, estamos ante un saber que nos impulsa, que nos afecta, que no nos deja indiferentes: no es lo mismo que nuestra vida tenga sentido o que no, que el bien y el mal sean lo mismo o no, que seamos libres o no, que podamos averiguar qué es la justicia y qué la injusticia, cómo dar con la verdad de las cosas, si existe Dios o no, si este mundo tiene una explicación o si hay algo más allá de la muerte cuando nos llegue. La filosofía es un saber vital.

La dimensión “sapiencial” (sofía) indica que el ser humano no es “una cosa más entre las cosas”, sino un ser que se hace preguntas, que necesita conocer y formarse un criterio para dirigir su vida, porque con esos datos es capaz de tomar decisiones, de autodeterminarse, de orientar su existencia. El ser humano es el único que se hace preguntas, y si las hace es porque necesita responderlas. ¿Por qué lo necesita?, lo necesita para vivir como humano. “Todos los hombres tienden por naturaleza al saber” (Aristóteles). Y este saber es buscado por sí mismo, no por otra utilidad añadida. Porque saber, simplemente saber, es ya un bien para el hombre. Vivir en la ignorancia y resignarse a ella (vivir sin saber, sin darse cuenta de las cosas) es no acceder al ejercicio pleno de la condición humana. Vivir como un mero animal sin serlo.

Martin Heidegger, filósofo alemán del s. XX y a la vez gran conocedor del pensamiento griego, sugirió que la etimología de “filosofía” permitía también otra traducción: la filosofía, además de “amar el saber”, podría también interpretarse como “saber amar”, entendiendo esto como el descubrimiento lúcido, el desvelamiento del valor de las cosas en sí mismas. Amar es apreciar el valor de algo o de alguien, afirmar su “bondad”, su perfección propia. Aprender a descubrir el valor que las cosas encierran es también una forma de entender la filosofía.

1. b) Definición clásica y notas esenciales:

Es aquel modo de saber que estudia la totalidad de las cosas por sus últimas causas a la luz de la razón.


Esta es la definición clásica o tradicional de filosofía, inspirada en Aristóteles. Es posiblemente la más completa, ya que en ella se incluyen las notas esenciales que caracterizan la filosofía frente a otras formas de saber.

Notas esenciales: Totalidad, radicalidad y racionalidad.

  • Totalidad o universalidad: La filosofía está interesada por principio en todos los aspectos y formas de realidad. Nada de lo real se excluye de su afán de explicaciones. Aunque haya formas especializadas de filosofía, que se centran en algún aspecto de la realidad (por ejemplo la lógica, la ética o la estética), sin embargo nunca se pierde la perspectiva de conjunto, la consideración de la relación profunda que cada aspecto de la realidad guarda con todos las demás. Así, aunque se centre con frecuencia en el estudio del ser humano y en su comportamiento, no olvida que el hombre es un ente que forma parte de este mundo, que se relaciona con otros seres (animales, el entorno, el ser supremo...) y que tiene un papel significativo que le corresponde a él, precisamente por ser humano. En un intento de sintetizar los grandes temas de la filosofía suele decirse que pueden incluirse en tres: el mundo (naturaleza), el ser humano y Dios.
  • Radicalidad o profundidad: No se conforma con cualquier explicación, sino que busca las causas últimas de las cosas, los porqués más radicales (de raíz), las explicaciones que van a lo más hondo, a lo fundamental. Otras formas de conocimiento se quedan en aspectos más inmediatos (la medicina puede describir en un diagnóstico cómo se ha producido un determinado dolor muscular, o psicológico, por ejemplo, e incluso cómo se puede paliar o curar; la filosofía se preocupa por el significado del dolor y del sufrimiento humano, por la importancia que tiene, por el modo en que puede explicarse su presencia en nuestras vidas y por su lugar en la búsqueda de la felicidad o del sentido para nuestras vidas).
  • Racionalidad: Con la filosofía se inaugura en la historia de la humanidad el intenso de conocer sistemáticamente por medio de la razón. ¿Qué es lo que caracteriza al conocimiento racional? La razón es aquella forma de conocimiento que analiza datos o acontecimientos intentando encontrar en ellos relaciones de causa y efecto. Explicar algo de forma racional es averiguar por qué se origina, cuál es su causa; y también qué efectos se pueden producir a partir de ese algo. ¿Por qué, por ejemplo, la búsqueda del poder o del placer, o la envidia o los celos, o el orgullo nos llevan a menudo a perder el control de nosotros mismos? ¿Por qué hacer el mal nos produce remordimientos? ¿Por qué existe el mal en el mundo? ¿Por qué existe algo y no más bien nada?... Algunas de estas cuestiones y otras más son objeto de consideración por parte de otras formas de saber (el mito, la religión o el saber vulgar, por ejemplo), pero la pretensión de racionalidad es específica y característica de la filosofía y de las ciencias a la hora de acercarse a ellas.
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Es importante saber también, a este propósito, que la ciencia y la filosofía, en su origen, se identificaban, eran lo mismo. Sólo más tarde, a partir del siglo XV, aproximadamente, empiezan a distinguirse y a diferenciarse poco a poco. De hecho, todas las ciencias han ido surgiendo a lo largo del tiempo como ramas que se van desarrollando a partir de un tronco común, que es la filosofía. Una y otras, filosofía y ciencias, subsisten hoy a la par y son formas racionales de saber, pero ofrecen aspectos diferentes, tanto en el ámbito de estudio al que se dedican como en el modo de acercarse a él (metodología).

1.c) Formas de saber: saber vulgar, mito, razón, fe. Filosofía y ciencia.

Para precisar mejor en qué consiste la filosofía, podemos compararla con otras formas de saber.

Empecemos por el saber vulgar.

Nos referimos con esta expresión a esa forma de saber que se basa en la experiencia sensible, en la práctica, en la observación... y que se reduce a determinar lo que pasa y cómo funciona, e incluso a intervenir en ciertos procesos o situaciones, a veces acertadamente, pero sin saber explicar porqué ocurre de ese modo y no de otro. Por ejemplo: un curandero que sabe que ciertas plantas curan determinado dolor o que son buenas para hacer la digestión, pero sin saber muy bien el motivo. O la señora que le dice a una amiga que se tome determinada medicina porque a ella le vino muy bien, pero sin poder determinar la razón, si es lo más adecuado para la otra persona, etc. Otro ejemplo: el que sabe que cuando las nubes adoptan determinada forma, seguramente lloverá al día siguiente, pero ignora a qué es debido.

El mito.

El mito es una narración, generalmente de carácter sagrado, que suele contar acontecimientos situados en un tiempo pasado con el fin de ofrecer de forma simbólica y ejemplar alguna enseñanza para la vida.

Algunas religiones se han expresado a través de este tipo de narraciones simbólicas, pero también es una forma muy recurrente de presentar hoy productos para el consumo, o para argumentar sobre determinadas posturas políticas o ideologías, se da habitualmente en el mundo del espectáculo... ¿Qué tiene en común Hércules, Zeus, Narciso, Peter Pan, Job, David y Goliat... con Michael Jackson, David Beckham, Madonna, Shakira o el progreso, lo nuevo, el éxito, el dinero, Coca-Cola, Mac Donald’s, el poder político, el himno de un equipo de fútbol o sus colores...? Son referentes de comportamiento que hablan al corazón y que no dejan indiferente, que de forma simbólica dicen lo que hay que hacer, cómo hay que comportarse (o no comportarse...)

A veces hablan del origen del mundo, a veces del comportamiento moral o del destino final tras la muerte, algunas del secreto de la felicidad, otras de los ideales por los que merece la pena entregar la vida y el trabajo... Hay en todo esto una cierta “sabiduría del corazón” que ofrece lecciones para la vida. No se trata de explicaciones exactas y lógicamente rigurosas, ni pretenden serlo, pero la aureola de ejemplaridad y de sabiduría con la que se revisten se proponen dar sentido a determinadas situaciones, fases de la vida, acontecimientos y conductas...

El mito no se sirve en sentido estricto de la razón, sino de la imaginación y de los sentimientos. Habla “al corazón”. Y esto también forma parte de nuestra vida y de nuestro conocimiento. ¿A quién no le gusta que durante una seria explicación de clase de repente surja una narración, una anécdota, un ejemplo divertido o sugerente que nos hace más cercano –y “real”– lo que se nos explica? ¿Quién de niño no aprendió sus primeras lecciones importantes acerca de la vida a través de los cuentos? Al emplear el “lenguaje de los sentimientos” y de los afectos, los mitos nos sacan de la indiferencia y a mendo nos incitan a desear, a actuar.

Aristóteles considera que si los griegos desarrollaron los primeros el saber racional, ello fue a impulsos de una riquísima gama de narraciones míticas que les hablaban del mundo y de la vida, del destino y de la felicidad. Por eso llega a decir que “el mito era en cierto modo una forma primitiva de filosofía”.

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La ciencia.

Ya se ha dicho que ciencia y filosofía tienen el mismo origen, que incluso son lo mismo durante muchos siglos. ¿Cuándo y por qué empiezan a diferenciarse? Los caminos se separan cuando el afán de explicación racional lleva a tomar una parcela determinada de la realidad y a especializarse en ella, dejando a un lado las demás. El estudio de ese ámbito del mundo requerirá también una forma de proceder determinada, una metodología, un modo de emplear la indagación racional. Así surgirán la física del cosmos (astronomía) en los siglos XVI y XVII, la mecánica terrestre en el XVIII, la biología (geología, botánica y zoología) entre el XVIII y el XIX, la sociología y la ciencia del derecho en el XIX, la psicología en el XX...

Filosofía y ciencia coinciden en el uso y referencia a la racionalidad. Pero difieren en el carácter universal propio de la filosofía y en la especialización o particularidad que es propia de las diferentes ciencias (la medicina en el estudio del organismo humano y sus enfermedades y afecciones, la veterinaria lo mismo pero en los animales, la sociología en el comportamiento humano dentro de los grupos y colectividades, la mecánica en el estudio del movimiento de los cuerpos en el espacio, la economía en la manera en que se administran unos recursos que escasos, con objeto de producir bienes y servicios, y distribuirlos para su consumo, etc.)

También se diferencian en que la filosofía busca las explicaciones últimas, mientras que las ciencias se ciñen a explicaciones más inmediatas, más próximas a los hechos que estudian (la medicina y la filosofía reflexionan acerca del dolor, pero la medicina busca las causas más inmediatas del dolor en nuestro organismo y la forma de soportarlo o eliminarlo, mientras que la filosofía se preocupa por la importancia y el papel que el dolor o el sufrimiento tienen en nuestra vida, el modo de asumirlos, su sentido a la hora de orientar la vida...)

La religión.

Entendida como saber –“saber de salvación”-, la religión es un tipo de reflexión, una forma de orientar la vida por medio de la relación con un Ser supremo o divinidad, a quien se atribuye el origen y el fundamento del mundo y de la propia existencia. Dicha relación tiene que ver con la salvación, es decir, la orientación de la propia existencia a su plenitud, en esta vida y después de la muerte. Se basa en la fe (religiosa).

La fe, en general, es la aceptación de un dato no evidente en virtud de la confianza que se tiene en un testigo a quien se reconoce una autoridad en el asunto. Es fiarse de alguien que sabe, que no se engaña ni nos engaña. Hay una “fe meramente humana”, que se da en todos los órdenes de la vida y que consiste en creer o confiar en alguien acerca de lo que no tenemos evidencia: un amigo que nos cuenta un suceso que ha presenciado, un médico que no ofrece un diagnóstico de una enfermedad, un profesor que nos explica las investigaciones que se han realizado acerca de un fenómeno natural, etc. Lo propio de la fe religiosa es que se reconoce en el testigo al que se cree una autoridad divina, bien por que se cree que es Dios o porque habla en su nombre o lo representa.

Filosofía y religión coinciden en su universalidad (afectan a la totalidad de la realidad y de la vida) y su radicalidad (buscan una explicación y una orientación acerca de la vida en sus preocupaciones más hondas). Pero la filosofía es un saber racional, mientras que la religión se apoya en la fe. A veces coinciden en sus preocupaciones acerca del mismo asunto (la existencia y naturaleza de Dios, el origen del mundo, la felicidad, la pervivencia del ser humano tras la muerte, etc.), pero su punto de vista es diferente y a menudo complementario. Es preciso hacer mención también de la llamada “teología sobrenatural”, que es el estudio racional del dato revelado –de aquello que la fe cree- para intentar aclararlo en lo posible y sacar de él consecuencias y conclusiones para la vida, comprenderlo hasta donde se pueda y establecer un diálogo racional con otras ciencias y saberes.

1.d) Grecia, siglos VI y V: La filosofía, primera expresión y cuna de la ciencia.

El origen de la filosofía, entendida como un empeño racional sistemático, tiene unas coordenadas en el tiempo y en el espacio: El siglo VI a. de Jc., en Grecia. Las primeras preocupaciones, las primeras preguntas y respuestas de tipo racional, giran en torno al origen del cosmos, del mundo, en el que se intuye que hay una unidad, una relación profunda, más allá de la diversidad de seres y fenómenos que observamos. La filosofía es en un primer momento una cosmología. Algunos nombres de importancia en este momento inicial son: Tales (primer filósofo de nombre conocido), Pitágoras, Heráclito, Empédocles, etc.

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Rafael: La escuela de Atenas

Pronto, en Atenas, durante el siglo V, la preocupación se centra en el hombre. Es el período antropológico, en el que destaca un nombre sobresaliente: Sócrates.

Y tras Sócrates, su discípulo Platón y el discípulo de éste Aristóteles, constituyen el periodo de esplendor de la filosofía griega, en el que encontramos teorías que integran de forma coherente el cosmos y al hombre.

Llama poderosamente la atención el rápido y colosal avance del pensamiento filosófico en tan corto periodo de tiempo entre los griegos. Se suele decir que todos los grandes temas de la filosofía están ya contemplados por la filosofía griega.

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2.- LA FILOSOFÍA COMO ACTITUD Y LAS “FILOSOFÍAS” (ESCUELAS O SISTEMAS FILOSÓFICOS)

Se suele emplear la palabra filosofía en sentidos algo diferentes. Nos fijaremos sobre todo en dos, la filosofía como actitud y la filosofía como sistema.

a) Filosofía como actitud: visión teórica y ‘fundamental’ de las cosas. La cuestión del sentido último.

En este sentido, muy general, puede decirse que todos tenemos nuestra “filosofía”, es decir, una visión de conjunto acerca de la vida y de la realidad, una escala de valores en la que damos más importancia a unas cosas que a otras. Es la perspectiva teórica, que normalmente tiene que ver con el sentido de aquello a lo que nos referimos (la vida, una actividad, la convivencia...) Se habla incluso de “la filosofía de cierto entrenador de fútbol”, de la “filosofía de ciertas empresas” por su concepción del trabajo y de su actividad, etc.

b) Escuelas y sistemas filosóficos: Líneas de pensamiento más contrastadas, caracterizadas por su sistematicidad y aportaciones colectivas. A pesar de su diversidad, los temas y el enfoque son en el fondo más cercanos de lo que parece.

Hablamos aquí de las distintas “filosofías” o escuelas filosóficas, que son líneas de pensamiento, generalmente iniciadas por un pensador eminente (el “maestro” de tal escuela filosófica), con una visión compartida en lo esencial por una colectividad de pensadores. Hablamos así de la filosofía platónica o aristotélica, del racionalismo (iniciado con Descartes), del empirismo (integrado por autores como Hobbes, Locke, Hume y otros), el marxismo, el existencialismo, etc.

Llama mucho la atención la gran variedad de escuelas y de sistemas diferentes que han surgido a lo largo de la historia. Sin embargo, si se analizan despacio, se advierten unos mismos temas, enfoques complementarios, intenciones similares, a veces disputas apasionantes acerca de asuntos nada fáciles y que influyen en el modo de plantear las cosas de otros autores... De toda esa peripecia se puede aprender mucho. Entre otras cosas, a no repetir determinados errores en los que ya cayeron algunos, y cómo del esfuerzo de muchos pensadores han ido surgiendo muchos acontecimientos históricos... No nos olvidemos de aquello de que “las ideas mueven el mundo”. Es importante conocer algo de todo esto para saber de dónde ha surgido este mundo y esta cultura que hoy son los nuestros, con sus luces y con sus sombras.

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3.- TEMAS Y PARTES DE LA FILOSOFÍA

La capacidad de asombro, como decía Aristóteles, es esencial en todo pensador profundo, y en realidad en todo ser humano que no quiera pasar por la vida de forma superficial. Implica darse cuenta de que en las cosas más comunes y conocidas hay muchos problemas sin explicar, muchas preguntas pendientes de una respuesta: ¿Qué es la verdad?, ¿qué es la vida?, ¿hay un espíritu inmortal en el hombre?, ¿cómo diferenciar el bien del mal?, ¿cómo alcanzar la verdadera felicidad?... Se trata en el fondo de no tener miedo a pensar. Y a pensar de forma rigurosa, seria, veraz.

De manera muy esquemática, y sólo con el propósito de mostrar rápidamente un horizonte mucho más amplio, pueden mencionarse diferentes ámbitos o áreas de la filosofía en las que la reflexión humana siempre apunta a la búsqueda de los fundamentos del saber y del sentido de lo real:

  • Lógica y epistemología (metodología): acerca del conocimiento humano y del rigor al razonar
  • Psicología y antropología filosófica: el ser humano y sus dimensiones constitutivas
  • Ética o moral: Estudio del comportamiento humano en relación con el bien
  • Filosofía social: Estudio de la dimensión social del ser humano
  • Metafísica: Estudio acerca de lo que significa existir, y del fundamento y causa primera de la realidad
  • Filosofías aplicadas: de la ciencia, del derecho, del lenguaje, del arte (estética), de la religión, de la cultura…

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ACTIVIDADES

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La tecnología es sin duda útil e importante pero, en el fondo, es más bien un “soporte” del verdadero saber. Así, el cine de nada vale si no hay películas; el teléfono de nada sirve si no transmite una conversación, en lo posible inteligente; y los más poderosos buscadores de la red de nada sirven a quien no sabe qué buscar. La medicina se preocupa de alargarnos la vida y de hacerla saludable, pero no toca a la medicina decirnos cuál es su sentido y su finalidad... Y la filosofía ¿sirve para algo o no?

1.- La filosofía, suele decirse, no es un saber “útil” (en el sentido de que no produce nada). Ahora bien, preguntarse a fondo por el sentido de las cosas y de la propia existencia, ¿tiene algún valor? ¿Es lo mismo “útil” que “valioso”? ¿Por qué?

2.- ¿Cuál será el punto de vista del saber vulgar, científico, filosófico y religioso sobre el tema de la muerte? ¿Y sobre el origen del hombre?

3.- Sócrates y Aristóteles son dos de los más grandes filósofos antiguos, y de todos los tiempos. He aquí dos textos que reflejan lo que es para ellos la filosofía.
Uno valora la filosofía como “saber puro”; el otro la considera valiosa por servir de orientación a la vida humana. ¿Serías capaz de comparar ambos textos, mostrando la idea principal de cada uno de ellos? ¿Qué es lo que vienen a decir, tienen algo en común? ¿Cuáles son sus principales diferencias? ¿Estás más de acuerdo con uno que con otro? ¿Te parece que son posturas compatibles o excluyentes entre sí? ¿Por qué?

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Aristóteles. Museo del Louvre

“Debido a su capacidad de admiración, comenzaron en otro tiempo y comienzan aún hoy los hombres a filosofar, admirándose al principio de las cosas extrañas que tenían más a mano, haciéndose cuestión de las cosas más importantes o graves, como son el origen de los astros y del mundo en su generalidad.

“Pero el que encuentra algún misterio o dificultad, y se asombra, cae en la cuenta de su ignorancia. Y ese es el comienzo de la filosofía, huir de la ignorancia por el saber. La filosofía es el amor a la sabiduría por ella misma, porque la sabiduría es en sí misma un bien.”

(ARISTÓTELES. Grecia, siglo IV a. J.C.)


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Sócrates. Museo del Louvre

"Atenienses, mucho os respeto y os amo, pero mientras tenga vida y pueda, no dejaré de filosofar, como acostumbro, dándoos consejo y preguntándoos: -Amigo, ¿cómo es que siendo ciudadano de Atenas, la ciudad más famosa por su poder y su sabiduría, no te avergüenzas de no pensar más que en acumular riquezas, gloria y honores, y no preocuparte por la sabiduría y la verdad, y por hacer tu alma tan buena como pueda serlo?...

Pues voy por todas partes sin otra finalidad que convenceros, jóvenes o viejos, de que no os ocupéis tanto del cuerpo y de acumular riquezas, pues lo primero es el cuidado y el perfeccionamiento del alma; y deciros que las riquezas no proporcionan la virtud, sino que es ésta la que proporciona a los hombres la verdadera riqueza y todos los bienes, tanto privados como públicos, que merecen más la pena.”

(SÓCRATES. Grecia, siglo V a. J.C.)

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