Las grandes religiones monoteístas. Judaísmo

“UN SOLO DIOS”

Las grandes religiones monoteístas. Judaísmo

La palabra “Dios” está tomada del griego “Théos”. Dios es “quien pone en la realidad”, quien da el existir y el ser. Ha sido el cristianismo quien ha tomado para sí este término, al que ha conferido un sentido más amplio que el que tenía en su origen religioso heleno (Zeus). Por la relevancia cultural del cristianismo, ha venido a ser el término que ha prevalecido con carácter más universal, de algún modo común a todas las religiones y más en particular a las religiones que afirman la existencia de un Dios único, los monoteísmos.

Etimológicamente, “Dios” (Théos) significa al Ser de quien dependen todos los demás sin depender Él de ningún otro. Esta es la idea de lo “absoluto”, Dios sería el origen de todo lo demás, careciendo él mismo de origen (en esto ya se aprecia un distanciamiento del Zeus griego).

A este Dios se le atribuye la perfección plena, como el Ser que es el fundamento y causa de todas las cosas y que en última instancia les da sentido, por ser autosuficiente, no-dependiente en su origen y en su naturaleza o modo de ser. Es infinito en el sentido de que no ha tenido principio ni tendrá fin, y en el de que sus perfecciones (omnipotencia, sabiduría, santidad…) carecen de límite real (perfección ilimitada). Un ser que no fuera del todo perfecto requeriría una causa y un origen superior por no tener en sí mismo su propia suficiencia o razón de ser. Por consiguiente, sería dependiente de otro, y ya no sería por lo tanto el más perfecto.

Al ser plenamente perfecto, por lo demás, tiene que ser único, ya que si hubiera otro, serían dos seres distintos. Pero si fueran distintos habría entre ellos alguna diferencia, de manera que uno tendría alguna cualidad, algo, que el otro no tendría y viceversa. Pero si carecieran de alguna cualidad ya no serían perfectos.

Las tres grandes religiones monoteístas son de origen semítico, es decir, se declaran herederas de Abraham. La judaica es la primera cronológicamente, y con ella mantiene el cristianismo una íntima relación, ya que viene a desarrollar y presuntamente a culminar a aquélla.

Ambas tienen en común los libros inspirados de la Biblia (Antiguo Testamento para los cristianos, quienes lo completarían con el Nuevo Testamento, cuya parte central está constituida por los cuatro Evangelios). La noción de Dios subyacente en ambas tradiciones muestra un ser personal –un “tú” que conoce, piensa y ama, que toma decisiones y con quien el ser humano se puede comunicar por participar de alguna manera en su modo de ser [No obstante, la noción específica de persona es una aportación del pensamiento cristiano, realizada en el siglo III.]- y trascendente –cuya naturaleza, sin embargo dista infinitamente por su perfección de la humana y de la del resto de los seres de este mundo-.

Las grandes religiones monoteístas

La noción islámica de Dios se acerca claramente a estos dos rasgos. El Islam se reclama también heredero de Abrahám (los islámicos se dicen descendientes del hijo de Aggar, la esclava del patriarca hebreo). Esta religión contiene su doctrina en el Corán, que incorpora elementos de la tradición judeocristiana, a los que da una diferente interpretación, muy vinculada al contexto en el que fue escrito.

El judaísmo, el cristianismo y el islam se alimentan de un texto sagrado que consideran revelado por el mismo Dios (el Islam las llama “religiones del Libro”, si bien el cristianismo rechaza para sí esta denominación, ya que se siente más bien “religión de la Palabra” de Dios, consignada en parte en los libros, pero que se identifica sobre todo con la persona de Jesucristo, Verbo de Dios encarnado).

I. JUDAÍSMO: LA RELIGIÓN DE ISRAEL


Las grandes religiones monoteístas

Es la más antigua de las tres religiones monoteístas. Sus inicios se remontan hacia el año 4000 a C., pero Abraham, es llamado el primer hebreo (עִבְרִי, ivrí: «el que viene del otro lado»), por haber venido a la tierra de Canaán desde Mesopotamia siguiendo la llamada de Dios hacia el 1700 a. Jc. Abraham es considerado patriarca por los tres principales credos monoteístas, por lo que a estos se los conoce también con el nombre de religiones abrahámicas.

El término «judío» aparece solo con posterioridad (Ester 2:5), y proviene del reino de Judá (Yehudá, hijo de Jacob, también llamado Israel, y nieto a su vez de Abraham); que estaba formado por dos de las doce tribus del pueblo de Israel: Judá y Benjamín, las únicas que sobreviven luego de la escisión entre este reino y el de Israel y de la destrucción de las diez tribus que lo formaban en el último exilio a manos de Asiria, en el año 722 a. C.

Su doctrina se basa en las enseñanzas de la Torá, (la Ley) también llamada Pentateuco, compuesto por los primeros cinco libros de la Biblia. A su vez, el Pentateuco es uno de los tres libros que conforman el Tanaj (o Antiguo Testamento, según el cristianismo, Torá, profetas y libros hagiográficos y sapienciales), a los que se atribuye inspiración divina. Tres pilares sostienen la concepción judaica:

  • La Ley: Dios se elige un pueblo (pero no está limitado a sus límites, Israel no adora sólo a “su” Dios, sino al único Dios).
  • Los profetas: Dios no necesita sacrificios, los hombres no pueden manejarle. Todo le pertenece.
  • La sabiduría: Libros sapienciales y traducción de la “Biblia de los Setenta” (no admitida por todos). Se acentúa el monoteísmo, que adquiere vigor racional, aunque procede, obviamente, de una experiencia religiosa original que sale al encuentro de lo que el pensamiento parece buscar a tientas (como parece ocurrir en la tradición socrática entre los griegos). Se acentúa también el concepto espiritual de Dios, a la vez que se universaliza (“El Dios - Logos”).

Además cebe mencionar también el Talmud, que recoge principalmente las discusiones rabínicas sobre leyes judías, tradiciones, costumbres, narraciones y dichos, parábolas, historias y leyendas.

El judaísmo -aunque profesado por poco más de 13 millones de personas- no es sólo una religión, sino también una tradición, una cultura y una de las señas de identidad determinantes de una ‘nación’, cuya historia y circunstancias la hacen de algún modo columna vertebral y espejo de la historia humana. Veamos algunas referencias cronológicas de su historia:


S. XVII-VI a.C.

ERA BIBLICA

circa s. XVII

Los Patriarcas: Abraham, Isaac, Jacob - patriarcas del pueblo judío y portadores de la creencia en un único Dios - se establecen en la Tierra de Israel.
El hambre fuerza a los israelitas a emigrar a Egipto.

circa s. XIII

Exodo de Egipto: Moisés saca a los israelitas de Egipto, seguido por 40 años por el desierto.
La Torá, incluyendo los Diez Mandamientos, es recibida en el Monte Sinaí.

s. XIII - XII

Los israelitas se asientan en la Tierra de Israel.

circa 1020

Establecimiento de la monarquía judía Saúl, primer rey.

circa 1000

Jerusalén es convertida capital del reino de David.

circa 930

El reino se divide en dos: Judea e Israel

722-720

Israel es vencido por los Asirios; (las Diez Tribus Perdidas).

586

Judea es conquistada por Babilonia. Jerusalem y el Primer Templo son destruidos, la mayoría de los judíos son exiliados a Babilonia.

538-515

Muchos judíos retornan de Babilonia; el Templo es reconstruido.

332

La Tierra es conquistada por Alejandro Magno; dominio helenístico.

63

Jerusalem es tomada por el general romano Pompeyo.

63-4

Herodes, rey romano vasallo, gobierna la Tierra de Israel;

circa 30-33 EC

Ministerio de Jesús de Nazaret

66

Rebelión judía contra Roma

70

Destrucción de Jerusalem y del Segundo Templo.

313-636

DOMINIO BIZANTINO

636-

DOMINIO ARABE y posteriormente OTOMANO

1897

El Primer Congreso Sionista Mundial es convocado por Teodoro Herzl en Basilea, Suiza; se funda la Organización Sionista Mundial.

1917

400 años de dominio otomano concluyen con la conquista británica; El ministro de Relaciones Exteriores británico Balfour promete el apoyo para el establecimiento de un "hogar nacional judío en Palestina".

1918-48

DOMINIO BRITANICO

1939-45

Segunda Guerra Mundial: Holocausto en Europa.

1947

La ONU propone el establecimiento de un estado árabe y otro judío

1948

ESTADO DE ISRAEL: Concluye el Mandato Británico. El Estado de Israel es proclamado (14 de mayo).


EL MONOTEÍSMO BÍBLICO, LA PROMESA DEL MESÍAS Y LA LEY.

El judaísmo es un caso claro, aunque peculiar, de identificación étnico-política de la religión con un pueblo, el hebreo, que se siente elegido por Dios.

El monoteísmo distingue a Israel de los pueblos vecinos. Forma parte de su identidad, y consideran que el politeísmo de otros pueblos (que también ha sido una tentación para ellos mismos) era una forma de idolatría.

La oración principal de los judíos es el “Shemá Israel” (Dt 6:4):

"Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor es Uno
(שְׁמַע יִשְׂרָאֵל יְהוָה אֱלֹהֵינוּ יְהוָה אֶחָד: Shemá Israel, Adonai Eloheinu, Adonai Ejad).
Y continúa:
Amarás al Eterno, Dios tuyo,
Con todo tu corazón,
Toda tu alma y todas tus fuerzas.
Que las palabras que yo te ordeno
Hoy sean grabadas en tu corazón.
Se las inculcarás a tus hijos,
Las dirás en tu casa,
Haciendo el camino,
Al acostarte y al levantarte.
Imprímelas en tus brazos,
Grábalas entre tus ojos,
Inscríbelas en los postes de tu casa
Y en tus puertas”.

El patriarca “fundador” de la religión hebrea (Abraham, siglo XVIII a. Jc., depositario de una revelación, no iniciador) y su principal impulsor (Moisés, siglo XIII a. Jc.) son personajes históricos perfectamente documentados, mientras que las religiones étnico-políticas que rodean al judaísmo poseen un origen difícilmente identificable.

Las grandes religiones monoteístas

El Dios del judaísmo, Yahweh, a pesar de su relación particular con ellos, no es solo “de” y “para” los hebreos, sino que es el único y verdadero Dios de todos los hombres. Trasciende el antropomorfismo al ser enteramente espiritual y superior (trascendente), pero al mismo tiempo guarda un cierto “parentesco” con el hombre, al que creó “a su imagen y semejanza”; no presenta los vicios humanos, pero sí muchos de sus sentimientos y cualidades: fidelidad, ternura, justicia, fuerza, ira, paciencia, compasión… y por eso pueden hablar, comunicarse, amarse. Es especialmente significativa la relación de “Alianza” que se establece por iniciativa de Dios con su pueblo. Recibe culto en el Templo (destruido en el s. I d. Jc) y en la Sinagoga. El día sagrado es el “sabbath”, el sábado. También son importantes la celebración comunitaria de la Pascua (“pesaj”), el Yom Kippur, día del Gran Perdón y Hanuká.

Es una nota esencial del judaísmo la “esperanza mesiánica” en que Israel será liberado y salvado de la opresión y el pecado por un soberano, el Mesías, el hijo de “La Mujer”, que establecerá el reino de Dios para siempre. El tiempo tiene para los hebreos el sentido de una esperanza en un futuro que verá cómo se cumplen las promesas de Dios. Muchos han interpretado esta figura del Mesías con rasgos étnico-políticos (esto hizo en parte tan controvertida la figura de Jesús de Nazaret en su tiempo).

Así también es representativa de su identidad como pueblo su tierra, la “tierra prometida” por Dios y entregada a sus padres, y de la que la historia les ha visto alejarse durante dos milenios.

Es muy característico de la espiritualidad judía el ritualismo y un acentuado sentido jurídico y legalista. Para ellos la revelación de Dios es su “Ley” (Torá), y sus preceptos son sagrados hasta la minucia.

Parte muy representativa -y lo más esencial- de esa “Ley” es el Decálogo entregado por Moisés, verdadero ejemplo de orden a la vez religioso, moral y cívico, y considerado por muchos como núcleo de la ley moral natural, expresión -con las debidas adaptaciones- de las exigencias principales de la dignidad de todo ser humano. El libro del Éxodo contiene la siguiente narración:

“1 Y habló Dios todas estas palabras, diciendo:
2 Yo, Yahveh, soy tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.
3 No tendrás dioses ajenos delante de mí.
4 No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que hay arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.
5 No te inclinarás ante ninguna imagen, ni las honrarás; porque yo soy Yahveh tu Dios, fuerte, celoso, que castigo la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,
6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.
7 No tomarás el nombre de YAHVÉ tu Dios en vano; porque no dará por inocente Yahveh al que tomare su nombre en vano.
8 Acuérdate del día del sábado para santificarlo
9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra,
10 mas el séptimo día es reposo para Yahveh tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.
11 Porque en seis días hizo Yahveh los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Yahveh bendijo el día de reposo y lo santificó.
12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Yahveh tu Dios te da.
13 No matarás.
14 No cometerás adulterio.
15 No hurtarás.
16 No dirás falso testimonio contra tu prójimo.
17 No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.”

Las grandes religiones monoteístas

Jesús de Nazaret resumió su contenido en dos preceptos fundamentales: “Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”. También es generalmente añadido al contenido esencial la llamada “ley del talión” (“ojo por ojo, diente por diente”, Ex. 21, 14) y la privación de determinados alimentos impuros.

RAMAS DEL JUDAÍSMO. EL JUDAÍSMO MODERNO.

Hasta el siglo XIX (periodo de la llamada “Ilustración judía”) el judaísmo asimilaba la vertiente religiosa y la ascendencia de sangre. Pero la modernidad trajo consigo un impulso racionalista que hizo perder pujanza al aspecto religioso. A cambio, surgió un movimiento político nacionalista, el sionismo, impulsado por Theodor Herzl, que aspiraba a la reocupación de la “tierra prometida” y la recuperación de una sola lengua hebrea, lo cual se consiguió en 1948 con la creación del Estado de Israel en territorios de Palestina, bajo los auspicios del Reino Unido, Estados Unidos y la ONU.

Con la irrupción de la ilustración racionalista, el judaísmo se fragmentó en tres ramas principales:

  • La reformista, progresista, liberal o laicista: se basa en el relativismo y la libre interpretación de la Torá y los preceptos religiosos y morales. Atea en gran medida. Considera al Mesías como un mero símbolo de un futuro ideal para el pueblo de Israel.
  • La línea “ortodoxa” o “ultraortodoxa”: Se consideran herederos directos y fieles de la tradición religiosa genuina. Abogan por un cumplimiento riguroso de la Toráh y de todos los preceptos y ritos. Se consideran enemigos de los reformistas o liberales y del Estado de Israel, que consideran ateo y “diabólico”.
  • La línea conservadora: postura intermedia, algo más próxima al lado ortodoxo. Respeta la Torá, pero adapta e interpreta sus disposiciones.
  • También existen otros grupos minoritarios, como por ejemplo el “judaísmo mesiánico”, que asume la Torá, pero no el Talmud, y cree que Jesús de Nazaret, al que dice seguir, es el Mesías; acepta la Trinidad y es amable con la Iglesia Católica (a diferencia de las demás ramas).

En el Estado de Israel llama la atención que, siendo mayoritario el judaísmo liberal (ateo y laicista), se observen públicamente los preceptos religiosos como una seña de identidad y de pertenencia al judaísmo.