Gabriel Marcel (1889-1973)

Autor: Iñaki Ilundain Goñi (Pamplona, 2024)

Gabriel Marcel (1889-1973)

Gabriel Marcel (1889-1973) ha sido uno de los grandes pensadores franceses del siglo XX. Filósofo, y también músico y dramaturgo, desarrolló una obra amplia en la que replantea los temas de la filosofía, de la metafísica, desde una óptica nueva: el acceso al “misterio del ser” desde el análisis de experiencias básicas de la existencia humana.

Esta asociación entre metafísica y antropología, propia de la filosofía del siglo XX, nos ayuda a replantear los temas básicos de la vida humana desde una nueva luz. Temas y categorías como el análisis de la corporalidad (encarnación), la intersubjetividad, la fidelidad, la esperanza, el amor… son temas analizados con finura.

Su conversión al catolicismo en 1929 culmina un proceso de maduración de su pensamiento: es una “filosofía concreta”, una reflexión sobre la condición humana, sobre la vida y la existencia. Una filosofía que subraya la realidad de la invocación en el hombre: existencia abierta y referida a los otros, al Tú absoluto.

  • Nace en París el 7 de diciembre de 1889. A sus cuatro años, muere su madre, hecho muy significativo en su vida (le dejó un gran vacío). Le cría su tía, persona de gran rigor moral, que acabará casándose con su padre. Su padre: culto, viajero, lector de gran sensibilidad artística.
  • En el Liceo fue infeliz. Se refugia en la música a la que fue iniciado por su padre. Positivo impacto de profesores de filosofía.,
  • En la Primera Guerra estuvo con la Cruz Roja (“no fui un mero espectador”). En la Segunda estuvo en la resistencia
  • Doble conversión
    • Primera, después de la Gran Guerra: conversión filosófica a lo existencial, rompe con idealismo (hacia 1928)
    • Segunda: conversión a lo espiritual. 1929, al catolicismo. Como él dirá, en la base de estas dos conversiones, profundas experiencias de amor y fidelidad.
  • 1919 se casa con Jacqueline Boegner. En 1922, adoptan un hijo de 6 años. en 1943 se bautiza su mujer (era protestante), que muere en 1947.
  • Da clases en varios Liceos. Le deja. Organiza muchas tertulias en su casa (los viernes) por donde pasaron muchos filósofos.
  • Escribe, da conferencias, escribe obras de teatro y crítica literaria.
  • Muy amante de la naturaleza, de las montañas. Y de la música (tocaba el piano).
  • Gabriel Marcel muere en 1973, a los 84 años.

1. ENCARNACIÓN


  • Marcel va profundizando a lo largo de su vida en distintos temas. El de la encarnación presente desde sus inicios.
  • Encarnación: situación fundamental del ser humano.
  • Síntesis: “ser encarnado es aparecerse como cuerpo, como este cuerpo, sin poder identificarse con él, sin poder tampoco diferenciarse de él”.
  • Dos son las aproximaciones: cuerpo-sujeto, cuerpo objeto.
Cuerpo-sujeto. “Yo soy mi cuerpo”
  • El ser corporal para Marcel es punto de partida del pensar sobre la existencia humana. Es el dato originario desde el que parte para pensar lo humano.
  • Y en la conciencia de ser corporal se da, a la vez,
    • la conciencia de la presencia de los demás y ante los demás (ante los que existo): existencia, ser fuera, ante (ex).
    • de estar en el mundo.
  • Es la conciencia de ser en el mundo, de estar en él como cuerpo ante otros.
  • Lo primero a retener: el carácter íntimo de mi cuerpo (“yo soy mi cuerpo”). Mi cuerpo, es el núcleo duro de mi intimidad personal y, por lo tanto, de mi identidad. Es la corporalidad de un alguien.
  • Digo que soy mi cuerpo en tanto que ser sentiente, en tanto que siento. Marcel se fija en la sensación del propio cuerpo.
    • Puede ser muy sutil si estamos bien (si “no nos duele nada”).
    • Pero podemos prestar atención mientras sentimos lo distinto. El tacto, por ejemplo: al sentir algo me siento a mí mismo sintiendo algo.
    • Con esta sencilla advertencia, niego que soy algo distinto a mi cuerpo. Es el cuerpo como sujeto, el cuerpo-sujeto.
  • Marcel destaca dos características de la sensación.
    • Inmediatez de su contacto con el mundo.
    • Ser un acto: la sensación no es pura pasividad. Por eso la entiende como un recibir activo.
      • Y para entender esta noción él analiza qué es recibir a alguien en casa. Al recibirlo, yo hago partícipe al visitante de una plenitud (el estar en cada recibiéndolo en casa, acogiéndolo).
      • O sea: que recibir es un acto en cuanto supone hacer don de sí al otro que viene.
  • Conclusión. La sensación como acto primero de ser encarnado muestra dos características importantes.
    • Apertura: al mundo, a los otros. Que conlleva la idea de presencia: hacerse presente.
    • Intimidad. Interioridad vivida, contacto consigo mismo…
Cuerpo-objeto. “Mi cuerpo”, “tengo cuerpo”
  • Ver el cuerpo como un cuerpo entre los cuerpos que está dado espacialmente.
  • Es el cuerpo estudiado por las ciencias (anatomía, medicina…).
  • También plantea dificultad: el cuerpo no es una posesión mía como si yo fuese algo distinto de mi cuerpo, como si mi cuerpo fuese algo tenido por mí.
  • Dos lógicas: la del ser y la del tener. Distinción importantísima en Marcel. Soy cuerpo (cuerpo-sujeto), tengo cuerpo (cuerpo-objeto). Síntesis: “ser encarnado es aparecerse como cuerpo, como este cuerpo, sin poder identificarse con él, sin poder tampoco diferenciarse de él”.
  • Análisis del tener. Dos formas básicas.
    • Tener-posesión. La forma más clara y más desarrollada por el autor.
      • Distinción neta entre el yo que tiene y lo tenido.
      • Trascendencia del ser sobre el tener: puedo renunciar a lo que poseo sin dejar por ello de ser.
      • Posesión de la que se puede disponer para su uso y que también se puede perder.
    • Tener-implicación. Aquí Marcel habla de las propiedades que se tienen: este cuerpo tiene tal propiedad. Esta propiedad es interior frente a la exterioridad de la cosa tenida disponible.
  • Las personas no se pueden poseer: son lo indisponible (frente a lo disponible de los objetos poseídos). Las relaciones entre ellas se basan en el amor, el respeto. Y a la vez:
    • Yo te pertenezco” (pertenencia amorosa). Donde el amante se pone a disposición de la persona amada.
    • Yo me pertenezco”. En dos sentidos.
      • Soy dueño de mí mismo, no estoy sometido a mis impulsos.
      • Estar a disposición de algo que supera el yo.

2. PROBLEMA Y MISTERIO


  • Distinción básica en su pensamiento que estará presente en sus reflexiones (como la distinción entre ser y tener).
  • Le sirve para criticar y superar el positivismo. Comte (1798-1857), creador de esta corriente.
  • Previos
    • Pascal, al distinguir entre problemas científicos que exige un uso de la razón dominado por el “espíritu de geometría”; y la consideración del misterio humano y de la fe: la razón debe usarse con “espíritu de delicadeza”.
    • Kierkegaard: “el misterio de la vida no es un problema a resolver, sino una realidad a experimentar”.
Problema
  • Primera forma del dejarse interrogar por lo real: es la incógnita vista por las ciencias.
  • Problema: lo que está ante mí. La razón, la actividad intelectiva, abarca lo problemático.
  • Marcel: “objetivar” ese acto de la razón que investiga lo problemático.
    • Se trata de conceptualizar, definir, analizar aquello que abarco con la razón.
    • Objeto: aquello que me represento, lo que está puesto delante. A diferencia de sujeto, sub-jeto: lo que está debajo de.
  • A esta actividad la denomina “reflexión primera”.
  • La perspectiva de lo problemático: la relación sujeto-objeto.
Misterio
  • Lo metaproblemático.
  • Misterio no designa una laguna del conocimiento, sino plenitud de ser y conocimiento.
    • No es lo incognoscible. Lo incognoscible es el límite de lo problemático.
    • Tampoco es lo insoluble, lo que no tiene solución. También estaríamos en lo problemático.
  • Misterio es lo que está más allá de lo objetivo y no se puede representar.
  • Misterio: aquello en lo que estoy implicado. No está ante mí, sino en mí. El misterio no es lo que el sujeto abarca, sino lo que nos comprende.
    • Por ejemplo: el amor relacional. Hablar del amor es hablar de mí (y de ti) que amo.
    • No se trata de resolverlo, sino de situarlo.
  • El modo de reflexión es distinto. Se trata de profundizar, “perforar la existencia” (ya que la persona que existe es la que está implicada). Es la “reflexión segunda”.
  • A este estar implicado, Marcel también lo llama, “participación”, noción clave en su filosofía. La define así: “acto por el cual tomo parte en juna plenitud que me define apenas entro en comunión con ella” (participar en una fiesta, por ejemplo).
    • El contacto con la plenitud me implica, me afecta. A ese ser afectado por la plenitud que me implica, Marcel la denomina “llamada” a la que hay que responder. La polaridad llamada-respuesta es básica.
    • A esa plenitud Marcel también la denomina “presencia” (otra palabra clave). Esto se dice, sobre todo, de lo personal: tú eres presencia, la existencia es presencia (a otros).
  • El misterio hace presente, en definitiva, el ser. El misterio es, sobre todo, misterio ontológico, “misterio del ser”. Ese misterio me implica, reclama una respuesta, una “exigencia ontológica”.
  • Reflexión segunda: seguir la participación en el ser, asistir a la presencia de lo inobjetivable. Para ello son necesarias determinadas actitudes.
    • Recogimiento para poder aceptar lo metaproblemático.
    • Disponibilidad para abrirse a esa presencia. Disponibilidad, apertura, como darse a otro que me reclama, como responder a una llamada.

3. LA VIVENCIA DEL TIEMPO


  • Distingue
    • El tiempo objetivo del reloj: “tiempo-objeto”, tiempo que se tiene.
    • La vivencia subjetiva del tiempo: “tiempo-sujeto”, tiempo que se es.
  • Esta vivencia está modulada y unida a la representación del tiempo como algo relacionado con una distancia, con un trayecto a recorrer (siguiendo idea clásica y perenne de la vinculación del tiempo, de la conciencia del tiempo, con el espacio recorrido por un cuerpo).
  • Homo viator
    • Título de uno de sus libros más conocidos: Homo viator. Prolegómenos a una metafísica de la esperanza. Primera edición de 1944; añadidos en 1963 y 1998. Traducción completa en Sígueme, Salamanca, 2005.
    • La expresión homo viator: hombre viador, en vía, en camino; caminante, peregrino.
    • Expresa idea de la vida como camino que ha de ser recorrido. Expresa idea del carácter itinerante del hombre: somos seres en camino, en continua creación de nuestra identidad personal.
  • Tópico literario medieval (lugar común en la literatura de la época). Es también nombre del peregrino: grandes peregrinaciones cristianas (Santiago, Roma, Jerusalén). Práctica común en grandes religiones.
  • El tópico medieval deriva de la costumbre devota que se consolida y de la visión cristiana del hombre, peregrino hacia la Jerusalén celeste, la patria definitiva.

  • Tesis: somos seres temporales, en el tiempo. Nuestra manera de hacerlo es realizando una articulación entre la sucesión y lo intemporal.
    • Diversas intensidades de la vivencia del tiempo.
      • Tiempos muy intensos, plenos.
      • Tiempos mediocres.
      • Tiempos insignificantes (los más).
    • Dos formas básicas de vivir el tiempo como algo cerrado vinculado al tener y la indisponibilidad. Como algo abierto vinculado al ser y a la disponibilidad.
Tiempo cerrado
  • Es el tiempo vivido como conjunto de sucesos que tienen un principio y un fin.
  • Formas básicas.
    • El pasado que se cierra y se inmoviliza. Ejemplo: recuerdo inmóvil de un hijo fallecido.
      • Se separa el pasado del presente.
      • Es el pasado-objeto: el pasado que se tiene como algo distinto de mí.
        • Algo aislado del presente, como un archivo.
        • Al estar separado, el presente se angosta y se inclina a la desesperación.
    • El futuro vivido en la mera anticipación miedosa. Su ejemplo: la mujer cree que su marido va a morir en la guerra. Al hacerse algo real esta idea, ya no espera. Se desposee a ese tiempo de su verdadero carácter de futuro.
    • Rutinas: la vivencia de la repetición como siendo siempre algo igual, perdiendo la viveza del hacer de nuevo lo mismo (nunca será mera repetición). El automatismo de la acción.
    • Desocupación. Tiempo vacío que hay que llenar. Peligro de la frivolidad de las actividades realizadas para “llenar el tiempo”.
Tiempo abierto
  • Es el tiempo de existencia que participa del ser, que se vive en la disponibilidad, aquel en el que se realiza la vocación: la respuesta a la llamada del ser.
  • Frente a la separación del tiempo cerrado, la unificación que podemos lograr. No se vive siempre: somos temporales, eso es ineliminable: la sucesión nos marca.
  • Formas.
    • Frente al pasado-objeto del tiempo cerrado, el pasado-sujeto del tiempo abierto. Es el pasado existencial, el pasado que el hombre es: no un depósito a consultar.
    • Lo principal: presencia a uno mismo. Unidad interna donde el pasado y el futuro son en el presente (pasado-sujeto, futuro-sujeto).
    • Actitud básica: disponibilidad donde uno existe para otros: como apertura donde los otros existen para mí.
      • Es el tiempo como apertura al encuentro, con otros, y con el Tú absoluto.
    • Este tiempo abierto es participación en la eternidad, en lo intemporal, lo no sujeto a sucesión.
    • Lo eternamente válido hace del hombre un ser eternizable que experimenta la alegría de ser. Esta alegría se desplegará en la esperanza, la fidelidad y el amor.

4. ESPERANZA, FIDELIDAD, AMOR


ESPERANZA
  • Texto básico: “Esbozo de una fenomenología y una metafísica de la esperanza” (1942), incluido en el libro Homo viator.
  • Una de las tres formas básicas de vivir el tiempo abierto (junto a fidelidad y amor). Una forma de participación en el misterio del ser.
  • Marcel considera que la cautividad, el estar cautivo, es un rasgo de la existencia humana.
    • Es entendida como el creer que no es posible acceder a una plenitud.
    • El estar en una situación de alienación.
    • Es la experiencia del “deshacerse”: del perder consistencia interior, de la soledad en la que se desconecta vitalmente con el mundo exterior.
  • Esperanza: aquella forma de existir en la que se cree que hay salida a esta situación de cautividad.
    • Que es posible la liberación de la alienación.
    • Es “respiración del alma”.
  • La esperanza permite sacudirse el yugo de la desesperanza (vivencia del tiempo cerrado).
    • Se vive una capitulación, una rendición, ante cierto fatum, destino inexorable.
    • Es el estar fascinado por la idea de la propia destrucción hasta el punto de anticiparse a esa misma destrucción.
  • La salida que se vive en la esperanza proviene de la experiencia del don, de la gracia, la gratuidad.
    • Ese don es lo que posibilita la esperanza.
    • La esperanza consiste en fiarse de lo gratuito; es una respuesta a una iniciativa (llamada) que viene de fuera.
    • Hay algo en la realidad que no depende de nosotros, que exige que salga de mí mismo y que me permite esperar, no ver la cautividad como algo definitivo.
      • Para tener esperanza hay que estar abierto, disponible.
      • Esta apertura es también apertura a los otros, a la intersubjetividad. Esperanza: basada en la recepción de algo como don de una persona. Fórmula sintética: “yo espero en ti”.
  • Marcel señala dos rasgos más de caracterizan una vida esperanzada.
    • Humildad: el vivir la experiencia de lo que no depende de nosotros.
      • Marcel opone aquí esperanza a optimismo, entendido este último como aquella actitud que cree en la mejora basada en los recursos propios, en el hacer.
      • La esperanza se mueve en el mismo campo que la plegaria.
    • Paciencia creadora
      • La esperanza es una virtud con la que se lucha contra la prueba que es la vida.
      • Es “creadora” porque es activa, opuesta a la pasividad estoica, a la resignación.
  • Fórmula conclusiva: esperanza como “memoria del futuro”, expresión de tiempo abierto, unificado en el presente. El don recibido del que tenemos memoria viva agradecida funda la esperanza en un futuro liberador.

En la segunda mitad del siglo XX, el tema de la esperanza fue un tema nuclear en la teología.

En la teología protestante.

  • Jürgen Moltmann (1926- ). Fundador de la llamada “teología de la esperanza” (título de su libro de 1964). El problema del futuro, es el problema teológico fundamental (centralidad de la escatología): vive de la Resurrección de Cristo y tiende hacia las promesas de Cristo. Sin fe no hay esperanza, pero sin esperanza, la fe acaba por morir. Lo que se espera es aliento para esta vida: critica toda realidad (en la que hay mal) en una “espera activa”. “Aquellos que esperan en Cristo no pueden soportar la realidad tal cual es, sino que sufren al verse sometidos a ella y se esfuerzan por oponerse a ella”.
  • W. Pannenberg (1928-2014). “El Dios de la esperanza” (1967). Dios, potencia del futuro que libera al hombre.

En el ámbito católico.

  • J. B. Metz (1928-2019). “El futuro de la esperanza” (1970). No a fe como decisión meramente individual, no a privatización de la fe. Mundo moderno, “básicamente orientado hacia el futuro”: crítica a los totalitarismos del presente.
  • E. Schillebeeckx (1914-2009). “Dios es aquel que vendrá”.
  • J. Ratzinger (1927-2022). “Fe y futuro” (1970). Frente a la aparente oposición entre fe y ciencia, recordar que la fe es postura existencial de “entrega”, más que sistema de verdades. El primado del futuro es el primado de la praxis. El futuro de la Iglesia, acuñado por los santos.
  • Comisión Teológica Internacional: Memoria y reconciliación. La Iglesia y las culpas del pasado (2000). Sobre la purificación de la memoria. En: http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/cti_documents/rc_con_cfaith_doc_20000307_memory-reconc-itc_sp.html

FIDELIDAD CREADORA

Un texto de referencia: “Fidelidad creadora”, en De la negación a la invocación, BAC, Madrid, 2004, pp. 157-192 (original de 1940)

  • Segundo modo principal de vivir el “tiempo abierto”, la unidad en el presente vivo de pasado y futuro.
  • Unión de la noción de fidelidad a la de compromiso. Se es fiel a los compromisos adquiridos.
  • Comprometerse implica aceptar riesgos, imprevistos que pueden ocurrir ocurren en un futuro. Uno será fiel al compromiso “a pesar de”. Esto supone una capacidad de trascendencia.
    • Capacidad de trascender la situación aun estando siempre uno en una. Trascender el devenir: “modo eficaz de triunfar eficazmente sobre el tiempo”.
    • Reconocimiento efectivo de que hay un permanente ontológico que supera el devenir, los cambios.
    • Así se va construyendo nuestra identidad: articulando lo temporal (sucesivo) y lo intemporal (lo que trasciende la situación).
  • Elementos básicos de la fidelidad.
    • Constancia.
      • Es necesaria: habla de decisión de luchar contra obstáculos.
      • Pero no es suficiente. Si se entiende la fidelidad solo como constancia, la fidelidad se reduce y desaparece.
      • El lado negativo de la constancia: la inmovilidad (propia del tiempo cerrado), propia del orgullo del que se cree capaz por sí mismo de todo y en el que el sujeto no sale de sí (el amigo fiel que se siente constreñido hacia mí y cumple con sus obligaciones).
    • Presencia
      • La fidelidad es, como siempre en Marcel, el estar abierto a lo que viene de fuera, a la presencia a la que uno está abierto en la disponibilidad. Ejemplo máximo: presencia de un amigo.
      • La esencia de la fidelidad es la fe (fides: fe).
        • Entendida como el creer en, el dar crédito a alguien.
        • El seguir a alguien: lo cual es darse, adherirse a ese alguien. Creer en ti.
  • Hay un don mutuo: presencia que se da; acogida activa del que recibe (que también se da).
    • Hay una cierta reciprocidad de la estructura básica de las relaciones llamada/respuesta. A la llamada del otro, mi respuesta que, a su vez, es llamada al otro.
    • La fidelidad es respuesta a la llamada a la que estoy abierto. Y en cuanto que respuesta, la fidelidad es “creadora”. No es la mera constancia: hay un elemento de espontaneidad.
  • La fidelidad se refiere a personas: al otro, al tú, al ser, al mi ser, a Dios. Fidelidad: aprehensión del ser a la que se es fiel.
  • Resumiendo (compromiso, personas como “materia” de la fidelidad). Es la afirmación ante otro de que el hombre es capaz de mantener su identidad y cumplir sus promesas.
  • Todo compromiso adquirido siempre tiene algo de incondicional: se reconoce un valor de verdad fuera de mí, superior a mí.
AMOR
  • Según su distinción clave entre ser y tener, dos tipos fundamentales de amor.
    • Amor posesivo, amor según el tener. Es un amor dominado por el deseo y centrado en sí mismo.
    • Amor oblativo, amor según el ser.
      • Es el amor como misterio, amor con el que el amante se subordina a una realidad superior.
      • Esta disposición de apertura, de disponibilidad a una realidad otra y superior, es una idea clave de Marcel.
      • Lógicamente, Marcel, nos hablará de este amor. La experiencia con “mayor peso ontológico”.

Como en otras ocasiones, se le ha criticado a Marcel no la distinción en sí sino la excesiva contraposición que establece (como en el mismo ser/tener, o la que establece entre optimismo y esperanza).

Por ejemplo, esta distinción entre amor posesivo y amor oblativo se convirtió en una oposición extrema a partir de una caracterización del sueco Nygren (1930/1936) de eros (platónico donde se entiende eros como amor como deseo) y ágape (cristiano, amor de generosidad).

Aunque esta distinción se acepta en sus grandes rasgos, no se acepta que sea una distinción excluyente.

Tomás de Aquino, siguiendo la tradición anterior de Platón y Agustín, hace una distinción sutil. Son amores opuestos pero complementarios (aunque a veces se pueden vivir como excluyentes).

  • Amor de concupiscencia (“concupisciencia” como “deseo” básicamente). Es el amor con el que el sujeto ama, quiere, su propio bien. Ama por el bien del sujeto. Deseo de felicidad, de Dios, de verdad… por ejemplo.
  • Amor de benevolencia: amor por el bien del amado (que será “amor de amistad” pleno si es recíproco).

Afirmar el ser de la persona amada

  • Como diría Nédoncelle posteriormente, “el yo quiere, ante todo, la existencia del tú”.
  • Amar es, en primer lugar, afirmar, aprobar. La persona amada experimenta esa afirmación que se realiza sobre ella, experimenta esa gracia vivida como el recibir un impulso de plenitud de ser.
  • Con este movimiento de aprobación de lo amado, en el amor se da el acceso al ser de la persona amada.
    • Se dirige a lo que hay de único en el amado, a su realidad propia.
    • Ve al otro como un verdadero .
    • El otro, la persona amada, no es una mera fuente de información, un “él”. Aunque, como dirá Marcel, siempre hay algo de él en un tú.
  • El amor permite el verdadero conocimiento del otro amado. Capta al otro como una totalidad personal (misterio), no como un mero sujeto de propiedades susceptible de ser objetivado (problema).
  • Forma parte de la tradición cristiana, siguiendo a Platón, la idea de vincular la visión con el amor.
    • Los ojos del corazón (oculis cordis, Agustín de Hipona) con los que el que ama ve mejor;
    • amor oculus est / ubi amor, ibi oculus (Ricardo de San Víctor, siglo XII; el amor es ojo, es visión; donde hay amor, allí está la visión).
  • Amar a un ser es decirle, “tú no morirás” (“Le mort de demain”: Aimer un être, c'est lui dire: «Toi, tu ne mourras pas.»).
  • Para Marcel, esto expresaba una “seguridad profética” (ininteligible para el positivismo).
    • La experiencia de la muerte (su madre, su esposa, los soldados a los que atendía…) fue muy fuerte en su vida. Querer a una persona es quererla no como una esencia eterna, sino como sobreviviendo a la muerte.
    • Por un lado, es expresión de esperanza. El amor para él exige la supervivencia de la persona amada. Somos amados por Dios: luego ese ser amado no puede morir porque Dios no puede querer su muerte.
    • Y es expresión del tiempo abierto, de la vivencia unificada del tiempo donde pasado y futuro no están escindidos del presente, sino que son una unidad. En este sentido, el futuro que se vive en el presente afirma la permanencia de la persona amada en el hoy para siempre.

El amor crea un nosotros

  • En el amor se vive, se realiza, la presencia mutua de dos personas.
    • El tú presente es sujeto, no objeto para mí. Al tú se le acoge, no se le capta (como al objeto).
    • Esta presencia es mutua: “heterocentrismo doble”. Mi centro es el otro, y esto, cada uno.
    • El amor es experiencia recíproca de la afirmación del tú y del yo. Es experiencia de la gracia, de la alegría de ser.
    • Esta presencia mutua es recíproca: es encuentro.
  • Este encuentro tendrá la estructura básica de la existencia humana: llamada/respuesta mutuas. El yo invoca al tú que responde; el tú me invoca y yo respondo.
  • Solo si se es capaz de responder se ve al otro como u tú, dirá Marcel.

5. INTERSUBJETIVIDAD


Caracterización inicial
  • La intersubjetividad es un tema que atraviesa su obra (ya ha sido mencionada varias veces).
  • Los tres puntos anteriores (fidelidad creadora, esperanza, amor) son tres temas constantes en la obra de Marcel que son ejemplos.
    • De formas de vivir el tiempo abierto (vivencia de unidad en el presente de los “tres tiempos”).
    • Y son formas eminentes de intersubjetividad:
      • Soy fiel al otro, al tú, a ti.
      • Espero en ti (para nosotros).
      • Te amo a ti.
  • Descripción inicial de la intersubjetividad: co-presencia de varios con la estructura llamada/respuesta.
    • Disponibilidad
      • Necesaria actitud de apertura que necesitamos ejercitar para percibir la presencia del otro como tal.
      • Es un recibir activo que Marcel describe como la aptitud para darse a lo que se presenta (recibir a alguien en casa).
    • El otro presente:
      • Presencia que es más que contigüidad, proximidad (podemos estar juntos en una habitación pero no co-presentes).
      • Necesaria comunicación para que se dé esta co-presencia.
Formas básicas de intersubjetividad

Familia

  • Referencia básica: “El misterio familiar” (1942) en Homo viator.
  • Intenta profundizar, “perforar” el “misterio” familiar. No duda de las problemáticas que rodean a la familia. De ellas se ocupará la ciencia de la sociología, el derecho…
  • Rasgos básicos.
    • La familia está ligada a la encarnación que define al ser humano. En la familia aparecemos, somos presentes ante otros de manera acabada.
    • También en ella se vive el pacto del ser humano con la vida.
    • Y también vivimos nuestra condición de criatura.
    • Matrimonio.
      • Mucho más que un pacto. Todo pacto es revocable.
      • Es base de la familia. Y donde se viven los tres temas citados de manera plena: fidelidad a ti con quien me he comprometido; amor a ti/ amor mutuo; esperanza: “yo espero en ti para nosotros”.

Comunidad humana y fraternidad

  • Marcel no tiene desarrollado un pensamiento sociopolítico. Sí algunas referencias a la justicia en obras de teatro y algún artículo.
  • Hace suya una distinción común entre comunidad y sociedad que expuso F. Tönnies (1855-1936) en 1912.
    • La comunidad busca el bien común.
    • La sociedad es la suma de individualidades (algo propio de las sociedades modernas). Hoy es necesaria la existencia de pequeñas comunidades construidas sobre la base de la fraternidad.

El encuentro de los hombres con Dios

  • En la religión se cumple de manera acabada la estructura básica de la existencia: llamada/respuesta. La religión sería la respuesta a la llamada de Dios.
  • Esta respuesta y esta llamada nos permiten entender la religión como encuentro. Como diálogo.
  • Diálogo. Nombre excelente de la vida religiosa, la vida espiritual.
    • Dios, Tú absoluto es presencia que se capta en la adoración (Marcel aconseja no intelectualizar su presencia).
    • Dios es, sobre todo, Tú (no un él).
    • Religión como relación entre dos libertades donde la fe es vivida en unión con el amor.

Intimidad

  • Tesis: no hay yo o intimidad sin intersubjetividad.
  • Marcel afirma que el ser humano está dotado de esencia. Pero su planteamiento es existencial, dinámico.
  • Entiende la esencia, el ser lo que es, como algo abierto.
    • Hombre: ser que busca su propio ser.
    • La persona es vocación (también lo dirá Ortega y Gasset).
  • En esta búsqueda de su propio ser, la intimidad, el núcleo personal, se puede perder o ganar.
    • Perder. El hombre se hace “indisponible” a los demás al estar cerrado sobre sí. Se pierde porque pierde el contacto consigo mismo. Ahí, el “hombre agoniza”.
    • Ganar.
      • El ser humano alcanza, desarrolla su ser y su intimidad si mantiene la actitud básica de la disponibilidad: la apertura al don que le colma. En esta actitud, la persona elige seguir el camino de la plenitud, está abierto a la trascendencia.
        • En la apertura a la trascendencia, el ser humano puede conquistar su individualidad, su libertad (recuerda el planteamiento de Kierkegaard).
        • Es una conquista porque parte de una situación de cautividad.
        • Para esto, lo que más ayuda es la vivencia de la intersubjetividad que favorece la apertura, así como el vivir de acuerdo con la verdad, el querer conquistar la propia verdad.
      • Recogimiento, otra actitud en la que el hombre se gana. El ser humano es capaz de recogerse, se volver sobre sí (“yo me pertenezco”). Esto es algo opuesto a la cerrazón sobre sí.
      • Creatividad: hacerse a uno mismo de acuerdo con la vocación.

6. IDENTIDAD PERSONAL


  • Marcel hace un acercamiento a la existencia humana desde el análisis de la experiencia. Es un acercamiento existencial que analiza (profundiza, perfora) experiencias concretas.
  • Se diferencia, por lo tanto, de una filosofía de corte académico. La Antropología Filosófica académica, analiza las propiedades humanas, las características humanas de manera abstracta, ordenada,,,
  • A pesar de la diferencia metodológica, hay intercambios.
    • La Antropología académica hace suyas ideas de Marcel y hará referencia a la experiencia para el análisis y comprensión.
    • Marcel también utiliza términos “académicos” (esencia, sobre todo), aunque no hace un planteamiento sistemático.
  • Afirma que la esencia, la identidad esencial del ser humano, es la de un ser que es “espíritu encarnado”.
    • En cuanto que espíritu es intemporal (trasciende la sucesión), y es un ser que busca su plenitud. Un “ser que busca ser”.
    • En cuanto que encarnado, es un ser temporal y un ser en situación.
  • La articulación de esto nos lleva a afirmar.
    • El ser humano articula la temporalidad y la intemporalidad en la vivencia del “tiempo abierto”.
    • Y hay una identidad ontológica que permanece en el tiempo, hay “una sustancia de la vida”. A pesar de ser itinerante (viator) y, por lo tanto, cambiante, hay algo que permanece invariante.
    • El ser humano articula el dinamismo del crecimiento, la búsqueda de la plenitud, la apertura, con el arraigo del ser en situación.
  • El ser humano es persona.
    • Afirmación constante pero no tan central como en el personalismo aunque su filosofía inspire este movimiento.
    • Prefiere “existencia”, “vida”.
  • El ser personal se manifiesta en sus actos, está en ellos. Esto le lleva a una concepción no ontológica de persona, sino a una dinámica, operativa.
  • Actos, acciones.
    • Cambian la situación (se diferencian de la mera veleidad).
    • Son fruto de decisión (no son un mero gesto).
  • El hombre se compromete en sus actos, se reconoce responsable. Esto es lo propio de la persona: afrontar.
  • En esta actitud de afrontamiento, la persona “surge”, “se crea”, “llega a ser”.
    • Llegar a ser: la persona es misterio, realidad abierta a la trascendencia, definida por la disponibilidad, por la apertura a un don que colma.
    • En esta apertura realiza su existencia, realiza su ser criatura.
    • Ser persona es creación de sí misma a partir de una naturaleza. La persona “no es sum, sino sursum” (arriba).
  • Marcel afirma también la dignidad personal.
  • La fuente de esta dignidad no es tanto su racionalidad sino su apertura a la luz suprapersonal.
  • A la persona le define más su indigencia ontológica, su búsqueda de plenitud. Esto recuerda a la grandeza y miseria de la que habla Pascal.
  • Marcel liga dignidad con integridad (ser completo, no corrompido…).
    • Integridad como honestidad.
    • Como ser dueño de sí
      • En un mundo como el actual en el que este dominio interior se va perdiendo.
      • Este dominio hay que recuperarlo, hay que conquistarlo (esperanza como salida de la cautividad).
  • Para esta recuperación, recuperar la noción y vivencia de lo sagrado (que diferencia de lo santo, que solo es Dios).
    • Sagrado: “esfera en la que el sujeto se enfrenta a algo que no puede comprender”, algo que sobrepasa al hombre.
    • Lo sagrado, lo valioso, como integridad ganada.
  • Esto permite hablar de dignidad por la que se puede afirmar que el ser humano es imago Dei.

7. EL MISTERIO DEL SER


  • La reflexión sobre el misterio del ser es constante en su obra.
  • Para situar el tema. Distinción básica entre problema y misterio.
    • Ser es misterio (“misterio del ser”). No es algo que capte y defina, sino aquello en lo que estoy implicado y me define.
    • La pregunta por el ser está indisolublemente unida, por lo tanto, a la pregunta por quién soy.
    • No abordar el misterio del ser como algo objetivable, sino desde el yo concreto, desde sus experiencias significativas.
    • Por eso dice que su metafísica es una “metafísica existencial”. Y con ella quiere “restituir a la experiencia humana su peso ontológico”.
    • Y a este profundizar en aquello en lo que estoy implicado le denomina, como hemos visto, “reflexión segunda”.
  • La otra gran distinción; entre ser y tener. Lo tenido es exterior; el ser, y ser yo, unidos. Hablar del ser es hablar de mi identidad.
  • Identidad: quién soy.
    • La pregunta es una invocación dirigida a un tú que responde.
      • Esta invocación es “exigencia ontológica”, es sed de ser.
      • O sea: existir es vocación de plenitud, es exigencia de plenitud, es inquietud, esperanza.
    • Y es apertura para recibir: disponibilidad.
  • Por lo tanto. Desde el ángulo de la existencia, el ser es respuesta a llamada, a vocación, y el ser es plenitud respecto de la cual soy indigente. La existencia se realiza en la recepción activa del ser.
    • Respuesta: ser como aquello que aquieta y colma mi vocación de plenitud.
    • Ser como plenitud, como aquello pleno que colma mi apertura. Plenitud y vacío como precisas categorías de la nueva metafísica que él propone.
  • Experiencia primera del ser como respuesta y plenitud: el amor. Más que una “metafísica del ser es una metafísica del somos” dice Marcel.
    • El amor al tú. El tú responde y su presencia me hace ser (plenitud que colma).
    • Presencia: otra forma excelente de nombrar el ser desde el ángulo de la experiencia.
      • Presencia (ante mí y recíproca) es un término que hace referencia intrínseca a la intersubjetividad.
      • Vincula estrechamente ser e intersubjetividad: la conciencia de ser es conciencia de la unidad subyacente que me une a lo demás.
    • El ser se experimenta como cumplimiento, plenitud. O sea, se vive como don, como gracia.
      • Y esto se vincula con otra noción básica: creación. La fidelidad, el testimonio, la pasividad… son creadoras.
      • Creación: origen con el cual hay más existencia que antes. Creación como don que hace ser.
  • Y recibir activamente aquello que hace ser (sursum) es participación en el ser, en aquello en lo que estoy implicado. Participación, tal vez la palabra clave de la metafísica de Marcel.
    • Participar: recibir la presencia que trasciende (que me hace ser). Ser: lo valioso.
    • Participar: propia del santo a diferencia del espectador que solo observa.

ALGUNAS OBRAS DE GABRIEL MARCEL


  • Obras selectas I, BAC, Madrid, 2002. Incluye: El misterio del ser 1913-1923 (1927), y tres obras de teatro: El dardo (1936), La sed (1938), La señal de la cruz (1949)
  • Obras selectas II, BAC, Madrid, 2002. Incluye: De la negación a la invocación (1940), y las obras de teatro: El mundo roto (1933), Un hombre de Dios (1925) , El camino de Creta (1936)
  • En camino, ¿hacia qué despertar? Autobiografía, Sígueme, Salamanca, 2012 (1971)
  • Homo viator. Prolegómenos a una metafísica de la esperanza, Sígueme, Salamanca, 2005 (1945)
  • Los hombres contra lo humano, Caparrós, Madrid, 2001 (1951)
  • Aproximación al misterio del ser. Posición y aproximaciones concretas al misterio ontológico, Encuentro, Madrid, 1987 (1933)
  • Ser y tener, Caparrós, Madrid, 1995 (1933)

BIBLIOGRAFÍA SECUNDARIA


Referencias básicas:

  • CAÑAS, J. L., Gabriel Marcel: filósofo, dramaturgo y compositor, Palabra, Madrid, 1998
  • PRINI, P., Gabriel Marcel y la metodología de lo inverificable, Luis Miracle, Barcelona, 1963
  • URABAYEN, J., El pensamiento antropológico de Gabriel Marcel: un canto al ser humano, Eunsa, Pamplona, 2001.

Aspectos parciales:

  • GRASSI, M., La reflexión segunda y el acceso al misterio del ser en la filosofía concreta de Gabriel Marcel, Nuevo Pensamiento 1 (2011) 24-46
  • GRASSI, M., El hombre como ser encarnado y la filosofía concreta de Gabriel Marcel, Revista de Humanidades 19-20 (2009) 9-22
  • RUBÉN, J., Gabriel Marcel, filósofo de la interioridad, del amor y del absoluto, Espíritu 46 (1997) 143-158
  • TILLIETTE, X., La filosofía itinerante de Gabriel Marcel, Anuario Filosófico 38 (2005) 495-518
  • URABAYEN, J., Las reflexiones marcelianas sobre la encarnación. Aportes a una comprensión del hombre como ser corporal, Investigaciones fenomenológicas 2 (2010) 439-449