Acerca del amor humano

Presentación y programa

Acerca del amor humano

Seguramente no exista, entre todas las aspiraciones humanas, otra más noble que la de amar y ser amado. Una vida sin amor es una vida de soledad radical, sin sustancia y sin norte, condenada a la aridez, a la melancolía y a la desesperación.

Hemos elegido como icono de este encuentro una escultura singular: La Catedral de Auguste Rodin. Unas manos estilizadas, esculpidas en piedra, las dos son manos derechas, una masculina y otra femenina. Se muestran en actitud de elevación pero inician a la vez el gesto de enlazarse, rozándose levemente. Forman así un espacio físico de comunión y sugieren un ámbito espiritual de amparo; perpetúan el gesto de acercarse con voluntad de comunicación, pero al mismo tiempo insinúan una oración que se alza y parece remitir más allá de ellas mismas, como las nervaduras góticas hacia la clave de bóveda. En la tensión de las manos se puede entender simbólicamente la aspiración radical del alma humana, masculina y femenina, pero lo más singular es que estas manos configuran, acarician y sostienen un espacio acogedor, amoroso. Son como un icono del amor humano, un símbolo de la donación mutua que, a la vez que eleva hacia lo alto, se convierte en ámbito de acogida y protección.

¿De dónde surge un amor así? Su fuente está en Aquel que nos crea a su imagen y semejanza; y su lógica es el don de sí. La persona humana es sexuada y el amor humano también. La diferencia sexual refleja y responde en el fondo a la lógica divina, a la comunión-donación trinitaria; hace posible la complementariedad de las personas y la comunión amorosa que se prolonga, además, como ámbito de acogida y crecimiento para los hijos.

Pero también hay amor en las relaciones de amistad, y lo hay asimismo hacia “las cosas”: a la patria, a la buena mesa, a la música, etc. Como en tantos aspectos y realidades, es preciso distinguir para unir e integrar adecuadamente.

En nuestro derredor se multiplican los amores fracasados; pero también conocemos a hombres y mujeres que han sabido hacer de su amor una realidad permanente, gozosa y fecunda; que enseñan que el amor que supera todos los escollos es el que vive para darse, primero con entusiasmo juvenil, después con la abnegación de la madurez, ya al fin con esa alegría generosa que se sobrepone a los quebrantos de la edad.

Pero sabemos que el amor, para mantenerse vivo, para no convertirse en rutina, para no desembocar en agria disputa, para ser de veras grande y duradero, necesita también nutrirse con sacrificios. Es una tarea. No hay amor duradero sin sacrificio mutuo, sin esfuerzo para superar las decepciones, la monotonía, los respectivos egoísmos, sin paciencia para soportar las miserias e imperfecciones del otro... y las propias. Desconocer lo que hay de positivo y fecundo en este dolor es tal vez la tara principal de esta generación.

A lo largo de la historia de la filosofía son numerosos los intentos de comprensión y esclarecimiento acerca del amor, que configuran una rica y compleja herencia cultural. Precisamente, uno de los mejores conocedores de este panorama es el ponente que nos acompañará durante este encuentro: D. Alfredo Álvarez Lacruz, autor del magnífico libro “El amor: de Platón a hoy” (Ed. Palabra, Madrid. 2006)

Nos convocamos de nuevo en Ávila, deseosos de compartir “filo-sofía” y amistad. Dos de las más hermosas formas de amor.

PROGRAMA



SÁBADO 26 de septiembre

Mañana:

Ponencia
“Acerca del amor humano”

Prof. D. Alfredo Álvarez Lacruz.
Profesor de Antropología Filosófica. Logroño-Pamplona.

Tarde:

Visita cultural y Convivencia

Videoforum:
EL CAMINO A CASA
(Zhang Yimou, 2000)

DOMINGO 27 de septiembre

COLOQUIO ABIERTO

Conclusiones, experiencias, proyectos...

Comida y regreso