FILOSOFÍA
Empecemos por el origen de la palabra “filosofía”. En griego significa amor (filos, filía) a la sabiduría (sofía).Y responde de verdad a lo que es la filosofía: una disposición de búsqueda permanente de explicaciones acerca de la realidad. Querer saber. El término aparece en dos de los primeros filósofos de la historia: Pitágoras (s. VI a Jc.) y Sócrates (s. V a. Jc.) y después ya no dejará de utilizarse. Ninguno de los dos quería ser llamado sabio, sino más bien buscador de la verdad, del saber. Implica entre otras cosas que la realidad siempre ofrecerá nuevos hallazgos, que la tarea de saber es inagotable... y apasionante, siempre llena de sorpresas.
La filosofía es aquel modo de saber que estudia la totalidad de las cosas por sus últimas causas a la luz de la razón.
Esta es la definición clásica o tradicional de filosofía, inspirada en Aristóteles. Es posiblemente la más completa, ya que en ella se incluyen las notas esenciales que caracterizan la filosofía frente a otras formas de saber.
Notas esenciales: Totalidad, radicalidad y racionalidad.
- Totalidad o universalidad: La filosofía está interesada por principio en todos los aspectos y formas de realidad. Nada de lo real se excluye de su afán de explicaciones. Aunque haya formas especializadas de filosofía, que se centran en algún aspecto de la realidad (por ejemplo la lógica, la ética o la estética), sin embargo nunca se pierde la perspectiva de conjunto, la consideración de la relación profunda que cada aspecto de la realidad guarda con todos las demás. Así, aunque se centre con frecuencia en el estudio del ser humano y en su comportamiento, no olvida que el hombre es un ente que forma parte de este mundo, que se relaciona con otros seres (animales, el entorno, el ser supremo...) y que tiene un papel significativo que le corresponde a él, precisamente por ser humano. En un intento de sintetizar los grandes temas de la filosofía suele decirse que pueden incluirse en tres: el mundo (naturaleza), el ser humano y Dios.
- Radicalidad o profundidad: No se conforma con cualquier explicación, sino que busca las causas últimas de las cosas, los porqués más radicales (de raíz), las explicaciones que van a lo más hondo, a lo fundamental. Otras formas de conocimiento se quedan en aspectos más inmediatos (la medicina puede describir en un diagnóstico cómo se ha producido un determinado dolor muscular, o psicológico, por ejemplo, e incluso cómo se puede paliar o curar; la filosofía se preocupa por el significado del dolor y del sufrimiento humano, por la importancia que tiene, por el modo en que puede explicarse su presencia en nuestras vidas y por su lugar en la búsqueda de la felicidad o del sentido para nuestras vidas).
- Racionalidad: Con la filosofía se inaugura en la historia de la humanidad el intenso de conocer sistemáticamente por medio de la razón. ¿Qué es lo que caracteriza al conocimiento racional? La razón es aquella forma de conocimiento que analiza datos o acontecimientos intentando encontrar en ellos relaciones de causa y efecto. Explicar algo de forma racional es averiguar por qué se origina, cuál es su causa; y también qué efectos se pueden producir a partir de ese algo. ¿Por qué, por ejemplo, la búsqueda del poder o del placer, o la envidia o los celos, o el orgullo nos llevan a menudo a perder el control de nosotros mismos? ¿Por qué hacer el mal nos produce remordimientos? ¿Por qué existe el mal en el mundo? ¿Por qué existe algo y no más bien nada?... Algunas de estas cuestiones y otras más son objeto de consideración por parte de otras formas de saber (el mito, la religión o el saber vulgar, por ejemplo), pero la pretensión de racionalidad es específica y característica de la filosofía y de las ciencias a la hora de acercarse a ellas.
Se suele emplear la palabra filosofía en sentidos algo diferentes. Nos fijaremos sobre todo en dos, la filosofía como actitud y la filosofía como sistema.
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a) Filosofía como actitud: visión teórica y ‘fundamental’ de las cosas. La cuestión del sentido último.
En este sentido, muy general, puede decirse que todos tenemos nuestra “filosofía”, es decir, una visión de conjunto acerca de la vida y de la realidad, una escala de valores en la que damos más importancia a unas cosas que a otras. Es la perspectiva teórica, que normalmente tiene que ver con el sentido de aquello a lo que nos referimos (la vida, una actividad, la convivencia...) Se habla incluso de “la filosofía de cierto entrenador de fútbol”, de la “filosofía de ciertas empresas” por su concepción del trabajo y de su actividad, etc.
b) Escuelas y sistemas filosóficos: Líneas de pensamiento más contrastadas, caracterizadas por su sistematicidad y aportaciones colectivas. A pesar de su diversidad, los temas y el enfoque son en el fondo más cercanos de lo que parece.
Hablamos aquí de las distintas “filosofías” o escuelas filosóficas, que son líneas de pensamiento, generalmente iniciadas por un pensador eminente (el “maestro” de tal escuela filosófica), con una visión compartida en lo esencial por una colectividad de pensadores. Hablamos así de la filosofía platónica o aristotélica, del racionalismo (iniciado con Descartes), del empirismo (integrado por autores como Hobbes, Locke, Hume y otros), el marxismo, el existencialismo, etc.
Llama mucho la atención la gran variedad de escuelas y de sistemas diferentes que han surgido a lo largo de la historia. Sin embargo, si se analizan despacio, se advierten unos mismos temas, enfoques complementarios, intenciones similares, a veces disputas apasionantes acerca de asuntos nada fáciles y que influyen en el modo de plantear las cosas de otros autores... De toda esa peripecia se puede aprender mucho. Entre otras cosas, a no repetir determinados errores en los que ya cayeron algunos, y cómo del esfuerzo de muchos pensadores han ido surgiendo muchos acontecimientos históricos...
