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POSITIVISMO

Corriente filosófico-cultural, dominante  durante buena parte de los siglos XIX y XX. Auguste Comte (1798-1857) es considerado el padre del positivismo. Tendrá una versión renovada posterior con el Neopositivismo.

"Positivo" significa lo dado en la experiencia y, en consecuencia, lo constatable en la práctica. El lema de Comte era "Saber para prever, prever para proveer".

Lo "posiivo" equivale a lo que es “real” (opuesto a ficticio, abstracto o quimérico), lo observable, lo que puede controlarse experimentalmente, de manera que se sustrae a toda duda; es decir, lo “cierto”, seguro y comprobable. Entiende que esto solo está al alcance de la ciencia ("positiva"), que sigue el método científico-experimental (solo estudia y valora lo que es observable y matematizable (y por lo tanto, verificable empíricamente). «Todo lo que no es estrictamente reducible al simple enunciado de un hecho particular o general, no puede tener ningún sentido real o inteligible», escribe Comte, en el Discurso sobre el espíritu positivo. El positivismo es un claro cientificismo. El Neopositivismo del Círculo de Viena ahondará en este planteamiento.

Este saber es ante todo un saber útil, aplicable a la resolución de los problemas prácticos y al control y dominio de la naturaleza (entendida como el mundo sujeto a las leyes físicas). No acepta causas sino leyes; no acepta entes ni esencias sino hechos. No acepta la metafísica (ni la teología) sino la ciencia positiva. "Positivo" es lo útil, lo utilizable en beneficio del hombre a través del dominio de la naturaleza.