SUSTANCIA
Del latín "sub-stare", estar debajo. Es el ente mismo en cuanto sujeto cuya naturaleza es "existir en sí mismo y no en otro", que sostiene a los accidentes y cualidades de la cosa, sirviéndoles de soporte, mientras que lo propio del accidente es "ser en otro y no en sí mismo" (la blancura no existe en sí misma, es una característica o cualidad de la hoja de papel, se da en esta última).
Por eso permanece (subsiste) a través de los cambios accidentales: el árbol es y permanece el mismo (sustancia) aunque en otoño pierda sus hojas o en primavera vuelva a poducirlas, a dar frutos, etc.
Sustancia y accidentes (las llamadas categorías o predicamentos) son los modos fundamentales de ser.
Sin embargo, aunque pudiera parecer que lo más representativo de la sustancia es su papel o función de sustrato o soporte de los accidentes y de los cambios accidentales (sub-stare, permanecer debajo), no es esta la característica o razón más radical de la sustancia. Lo más propio de ella es subsistir (sub-sistere, ser sujeto de la existencia). Es una cierta "independencia entitativa" (en expresión de Millán Puelles).
La definición clásica de sustancia (entendida como 'categoría') viene a decir que es aquella realidad a cuya esencia o naturaleza le compete ser en sí, no en otro sujeto. Descartes y con él algunos racionalistas, Spinoza, singularmente, definen la sustancia como aquello que no necesita de ninguna otra cosa para existir, con lo cual Spinoza se verá abocado a afirmar que sólo hay una sustancia, Dios, cayendo así en un monismo panteísta.
Aristóteles distingue entre sustancia primera y sustancia segunda:
- Sustancia primera es la sustancia real individual, el sujeto o sustrato al que se atribuyen las acciones, en el que inhieren los accidentes. Es algo concreto, singular, es lo que subsiste en la naturaleza, lo que existe; es "incomunicable e impredicable". Por ejemplo esta águila, este hombre, etc.
- Sustancia segunda es la sustancia según su forma universal (la esencia) al ser abstraída por un acto de la mente (la simple aprehensión). La esencia en cuanto dimensión real existe individualizada en los entes, en los individuos. Cuando hablamos, por ejemplo, en el ámbito de la química de ciertos elementos como "sustancias", nos referimos a esta seguna acepción.
En cuanto elaboración de la mente a partir de la realidad, la sustancia segunda adquiere existencia universal. No existe en sí misma (sino en la mente), es comunicable y predicable. Por ejemplo "águila", "hombre", "calcio", "carbono", etc., que pueden atribuirse a numerosos individuos.
La sustancia (primera) es estable, permanece. Es un ente concreto, individual, al que compete tener en sí el acto de ser. Pero aunque sea estable, la sustancia no es estática. Los accidentes son expresión o manifestación de la sustancia. Cuando éstos cambian, la sustancia, aunque permanece la misma, se ve afectada, cambia a su vez (accidentalmente). No hablamos de la sustancia como un núcleo fijo en torno al cual se yuxtaponen los accidentes a modo de "cobertura cambiante". La sustancia es también, en virtud de su esencia (naturaleza), un centro de dinamismo, principio y fuente dinámica de operaciones.
Por otra parte, en la medida en que la sustancia se concibe más propiamente como subsistente que como sustrato de una serie de accidentes, se puede asumir perfectamente que haya una sustancia que además de ser en sí misma, sea también por sí misma, que no sea sustrato. Es el caso de la Sustancia infinita, Dios, que subsiste pero no "sub-sta", no sustenta accidente alguno.
