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RELACIÓN

La realidad no está formada por entidades encapsuladas y aisladas, sino vinculadas entre sí por múltiples y diferentes redes de referencias de unas a otras, lo que llamamos relaciones. Y llamamos relación a aquel accidente que consiste en la referencia, respectividad u ordenación de una sustancia a otra, de una cosa a otra. Es un "ser hacia otro" ("esse ad", "esse ad aliud") mientras que los demás accidentes son solo "esse in", "ser en otro, en la sustancia".

Cualidad y relación son los únicos accidentes que encontramos en el ámbito espiritual. 

Puede pensarse -así lo hacen algunos de hecho- que la relación es una realidad debilísima, ya que consiste en "ser con relación a otro" (esse ad) y no es algo "sustantivo". Sin embargo, hay relaciones (reales) que son fundamentales y, por decirlo así, "constituyen" a ciertos entes. Así, el ser humano decimos que es sociable por naturaleza; entre las mismas sustancias existe una "ordenación cósmica" -ese orden es una relación constitutiva-; la vida misma es e implica relación; cabe entre varias entidades una dependencia intrínseca: la materia prima y la forma sustancial no pueden ser la una sin la otra. Un caso singularísimo de esto es la relación intratrinitaria constitutiva de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Las relaciones pueden ser reales o de razón, según que existan en la realidad de las cosas o sólo en la inteligencia que relaciona o compara cosas independientes entre sí.

Las relaciones reales suponen la existencia de un sujeto en el que arraiga la relación (en el caso de la relación de filiación, el hijo que depende de su padre), y de un término al que apunta la relación, al que se refiere el sujeto (en este caso sería el padre). La relación propiamente dicha no es ni su sujeto ni su término, sino algo que se da en el sujeto por referencia al término. Toda relación presenta a demás un fundamento, que es el que da lugar a la relación y en la que ésta se apoya (en nuestro ejemplo se trataría de la generación, que establece el parentesco entre el padre y el hijo). El fundamento es condición para que se dé la relación, pero no se identifica propiamente con ella, ya que el fundamento en cuanto tal es "absoluto" de suyo.

En el caso del Dios-Trinidad, nos hallamos ante una "relación subsistente". Las tres Personas Divinas subsisten en relación recíproca y constitutiva.