RAZÓN (CONOCIMIENTO RACIONAL)
La racionalidad supone un grado cualitatvamente significativo en la naturaleza humana, a la que especifica, frente a las dimensiones y capacidades meramente sensitivas y vegetativas). De ahí que se defina desde Aristóteles al ser humano como "animal racional". Desde este punto de vista, "la razón" incluye tanto la dimensión cognoscitiva (la inteligencia) como la tendencial (la voluntad).
No obstante, el uso ha hecho que "razón" venga a identificarse más, en general, con "inteligencia", es decir, con el aspecto cognoscitivo.
Desde este punto de vista, el conocimiento racional se alcanza con el solo trabajo de la inteligencia humana, que busca relaciones de causa y efecto a partir de los datos proporcionados por los sentidos. Se apoya en la evidencia racional que puedan ofrecer los datos (frente al conocimiento de la fe, que se basa en la autoridad que se reconoce en un testigo que aporta datos no evidentes).
Respecto del conocimiento sensible (vista, oído, tacto, imaginación, memoria...), el racional se distingue por captar la esencia de las cosas y por la universalidad de sus elaboraciones (concepto o idea, juicio, razonamiento).
El razonamiento (con el que a veces se identifica también "la razón") implica una forma de vincular unos juicios (y conceptos) con otros, para obtener así juicios o enunciados nuevos. Esto es propiamente "razonar". Suele hacerse hincapié en esta caso en el carácter "discursivo" del razonar, en el que se da una elaboración más "trabajosa o laboriosa" que en la simple elaboración o captación de un concepto o de un juicio.
