FE
El término “fe” se utiliza en varios sentidos diferentes que conviene distinguir:
a) Como actitud (confianza hacia un testigo que aporta un dato o una afirmación).
b) Como acto de aceptación o asentimiento de un dato. Es el 'acto de fe', como forma de conocimiento.
c) Como dato o contenido aceptado (aquello que se cree).
d) Como virtud teologal, la gracia que Dios concede y que mueve a la voluntad para asentir a algo no evidente, en el caso de la fe sobrenatural.
El conocimiento de fe consiste en la aceptación de un testimonio, no evidente en principio, apoyándose en la autoridad que se reconoce en alguien (un ‘testigo’) que lo presenta.
Es decir, se cree en primer término en alguien y esa confianza lleva a aceptar lo que ese alguien dice.
Cuando el testigo humano habla en su propio nombre, nos encontramos ante un acto de fe natural o meramente humana. Si el testigo es Dios mismo o se presenta como portavoz de la divinidad, entonces el acto de fe es de índole sobrenatural: se cree al mismo Dios que habla a través de un hombre. En este caso se habla de fe religiosa, puesto que es la base en la que se apoya normamente una religión. Lo que se admite no es evidente en ninguno de estos dos casos; si se admite es por la confianza que merece o se deposita en el testigo.
En el caso de la fe cristiana también se exige una congruencia con lo que ya se conoce racionalmente. A las condiciones que hacen al testigo creíble se les llama "motivos de credibilidad" (el testigo no se engaña, no miente, y su testimonio es coherente con otras verdades conocidas).
Así pues, se distingue entre ambas formas de conocimiento, razón y fe; pero se insiste en su armonía y colaboración: “La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad." (Juan Pablo II, Fides et ratio, introd.)
Hay datos que se alcanzan exclusivamente por la razón (datos, por ejemplo, relativos a las ciencias empíricas). Hay otros que se alcanzan sólo por fe (son los llamados "artículos de fe": la Trinidad de personas divinas, la Encarnación de la segunda de ellas...) Y hay otros que pueden obtenerse por ambas vías (reciben el nombre técnico de "preámbulos de la fe": la existencia de Dios, la inmortalidad y espiritualidad del alma, la dignidad originaria de todo ser humano, la creación del mundo...) En éste último caso la aceptación no tiene lugar a la vez por ambas vías: en el momento en que algo ya resulta evidente, no tiene lugar la fe. Por eso, la fe cristiana pretende alcanzar el entendimiento de lo que se cree en la medida en que ello sea posible.
El acto de fe, no obstante, aunque no se basa en la evidencia, presenta un mérito en todo caso, porque se trata de un acto libre -que presenta el "mérito" de confiar en el testigo-.
La razón, como forma de conocimiento distinta de la fe, consiste en el análisis o examen de datos o hechos intentando encontrar en ellos, o a través de ellos, relaciones de causa y efecto (es la búsqueda de los "porqués" o causas). La razón busca y se apoya en la evidencia de los datos que estudia, (a diferencia de la fe, que se basa en la confianza en la autoridad de un testigo acerca de algo que no es evidente).
