ESPÍRITU
En general, para los griegos, espíritu (pneuma) viene a ser lo inmaterial: la forma o estructura, lo indeterminado... También lo relativo al pensamiento (nous). En esta segunda acepción es entendido también por la filosofía racionalista desde Descartes hasta Hegel.
En el ámbito de la filosofía cristiana, espíritu viene a asimilarse más bien a "persona" e "índole personal". No es incompatible con la materia, aunque se distingue y contrapone a ella, pero lo más nuclear es que se trata de un ser capaz de autoposeerse mediante la autoconciencia (inteligencia, reflexión) y la libre autodeterminación (voluntad, libertad).
La elaboración de las ideas y la capacidad de decidir o elegir no son actos corporales o materiales. Proceden de una "energía" o actividad que trasciende lo sensible y que permite al ser humano (a la persona) entender y querer; es lo que hace que hablemos de "alguien" y no simplemente de "algo". El espiritu es el grado más alto del ser, de la realidad, supone una apertura hacia lo infinito, lo universal.
