MONISMO
Postura filosófica (metafísica) para la que no existe más un único pricipio u origen de todas las cosas, del que proceden y por el que están constiuidas en el fondo. Se atribuye, con distintas variaciones, a los primeros filósofos griegos: Escuela de Mileto, Pitágoras, Heráclito, Parménides... Sostiene en realidad que no hay más que una única sustancia en el universo -común a todas las cosas-, y que la pluralidad es aparente, solo hay una serie de modos de esa única sustancia, que es la que da razón de las pluralidades (en el fondo aparentes) y las determina todas.
Afirma, en realidad, que "todo es lo mismo".
En la historia de la filosofía se han dado diversos sistemas monistas:
- Los materialismos: todo es materia, y no se distinguen unas cosas de otras más que por su cantidad (al modo como los elementos químicos se diferencian entre sí en la Tabla Periódica); piénsese en el atomismo de Demócrito o en ciertos materialismos contemporáneos.
- Los naturalismos al modo de Spinoza: no hay más que la Naturaleza; y ésta lo determina todo (es “dios”); no hay un Dios trascendente al mundo (y creador de él): "Deus sive substantia, sive natura".
- Los idealismos al modo de Hegel: no hay más realidad que la Idea, que en su permanente despliegue dialéctico parte de lo más elemental, el ser indeterminado (que aún no es “nada”) y que da lugar “mediante el poder de la negación”, paulatinamente, a toda la realidad; y que a lo largo de la historia va configurando culturas, religiones, instituciones políticas…, que culminan según una lógica dialéctica rigurosa que domina el cuerso de los acontecimientos (determinismo) en el Espíritu Absoluto, del que es expresión histórica el Estado prusiano. (Un derivado de los idealismos, aunque parcialmente enfrentado con ellos, son los marxismos; para ellos, el uno determinante de todo en la historia es la dialéctica de la “lucha de clases” impulsada por la alienación).
En los monismos no hay lugar para la libertad.
