ATEÍSMO
Es la negación de la existencia de Dios. El ateísmo es un fenómeno derivado, como se desprende del mismo término, ya que se sugiere que la afirmación de Dios sería la postura originaria, a la cual se opone (después) el ateísmo, en el cual se halla implícito un cierto conocimiento de lo que se niega.
La negación de Dios aparece, bien como refutación o rechazo explícito de la existencia de Dios, o bien como un actitud existencial de vivir al margen de cualquier referencia a Dios. En líneas generales, así pues, el ateísmo puede ser teórico o práctico.
Hay un ateísmo teórico, en efecto, el de quienes niegan la existencia de Dios, como conclusión o como parte de un proceso intelectual (algunos sofistas griegos, Epicuro, Hobbes, Hume, Bayle, Diderot, Feuerbach, Marx, Nietzsche, Freud, Sartre, Monod…)
Y hay también un ateísmo práctico en quien, sin elaboraciones teóricas especiales, se comporta como si Dios no existiese, es decir, sin preocuparse para nada de su existencia y organizando la propia vida, privada y pública, prescindiendo de la existencia de un Principio absoluto trascendente. Se podría hablar aquí de indiferentismo respecto de Dios.
Desde otro punto de vista, frente al ateísmo “clásico”, que entiende que la “facticidad del mundo” no requiere un Creador, el ateísmo “contemporáneo” concibe en gran parte la negación de Dios como exigencia necesaria para la afirmación del hombre y de lo humano, como si se tratase de dos realidades excluyentes. Es lo que ha dado en llamarse humanismo prometeico. Para esta postura, si el hombre es libre, entonces Dios no puede existir, porque sería un límite para la autoafirmación de la voluntad humana. Se podrían incluir en este caso Feuerbach, Marx, Nietzsche, Freud y Sartre. En elocuente expresión, Feuerbach y Marx afirman que “el hombre es para el hombre el ser supremo”.
