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TOLERANCIA

Actitud consistente en permitir algo que no se tiene por lícito o bueno, sin por ello aprobarlo expresamente. Sigue el principio del mal menor. El objeto de la tolerancia es el mal y el error. Se distingue así pues del respeto, el cual se dirige hacia algo valioso o digno. Obviamente se diferencia también de la aprobación, la cual se da ante la verdad y el bien o sus posibles especificaciones.

La tolerancia no es un fin en sí misma ni un valor supremo, sino un medio más o menos conveniente, e incluso necesario en ocasiones, para evitar males mayores. No es "complicidad con el mal", el cual aunque se premite no se aprueba, ni tiene por qués ser sinónimo de relativismo o indiferentismo.

La tolerancia soporta el mal, pero es preciso que la razón por la que se sufre sea buena. Y así, tolerar los males con serenidad de espíritu para propiciar un bien futuro es propio de la paciencia. La persona paciente que sufre ciertos males por razón de una causa justa, comprende que negarse a soportar tales males puede ocasionar males aún más graves, y prefiere por ello sufrir el mal sin cometerlo antes que cometerlo por no sufrirlo.