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Dignidad humana

“Dignidad” significa un modo excelente de ser. La dignidad del ser humano es consecuencia de su ser personal (ver término “persona”); se trata de un valor natural absoluto, consistente en ser el sujeto de su propio existir, un ser único, irrepetible, capaz de hacer suyo lo que conoce y lo que desea, un yo. Esta nativa dignidad exige que ninguna persona sea considerada como medio o instrumento al servicio de otros fines. En este plano, por mucho que valga un hombre, nunca tendrá valor más alto que el de ser hombre.

Este dignidad ontológica, inherente a todo ser humano con independencia de su cooperación, de sus méritos y deméritos, puede verse confirmada o no en el obrar humano. Si con su actividad libre el hombre se determina a sí mismo en función del bien, contribuyendo a su autoperfección, confiere a su dignidad ontológica originaria una dignidad moral añadida. La persona humana es un absoluto en el orden ontológico, pero no en el moral, donde son sus acciones y hábitos los que le hacen buena o mala persona, confirmando o repudiando su dignidad originaria.